Opinión

Emergencias por quemas y sequía

Guido Alejandro Arana Hace 7/25/2018 8:00:00 AM

No hemos llegado aún a los meses más complicados del año por las quemas y ya estamos con una seguidilla de declaratorias de emergencias por los incendios. Lo peor es que la sequía arrecia y favorece el fuego originado en los chaqueos, una de las lamentables prácticas culturales de la región para preparar las tierras.

Agosto y septiembre son los meses más difíciles, según la Gobernación de Santa Cruz. El año pasado se registraron 34.470 focos de quema en el departamento, y en 2016 hubo 32.888, los dos más altos de los últimos ocho años. En lo que va de julio de 2018 ya hubo 2.788. El fin de semana atendieron siete emergencias por incendios en la región. Los más graves ocurrieron en la comunidad de Cachuela, provincia Guarayos, en Santa Teresita, San José de Chiquitos, Chochís y en Ascensión de Guarayos. Por fortuna no hubo daños a personas, pero se lamentó la eliminación de pastizales, bosque y fauna. Otra de las consecuencias es la contaminación del aire por las humaredas.

Por las emergencias se movilizaron más de 540 personas de la Gobernación para apagar las llamas, originadas fundamentalmente por los chaqueos para la siembra en tierras productivas, las quemas de basura en terrenos baldíos o por la gente que bota colillas a los costados de las carreteras. Los chaqueos controlados están permitidos, siempre que se soliciten permisos a las instituciones respectivas, de manera de evitar la propagación de llamas. Fue imposible evitar esta práctica en los últimos tiempos y hay muchas dificultades en el control. Es riesgosa la proliferación de quemas en una temporada de sequía y fuertes vientos.

No basta con respuestas reactivas. La Gobernación, los municipios y el Gobierno central deben aunar esfuerzos para controlar de manera firme y constante las quemas. Es una época crítica y corresponde una campaña fuerte para frenar a los que no tienen conciencia ambiental y que arriesgan la salud y la integridad de las personas. Se necesitan acciones contundentes y sanciones duras para los reincidentes.

La sequía ya hizo descender la producción agrícola de invierno en más de 400.000 t, con pérdidas de al menos $us 84 millones. Será necesario acelerar las medidas de alivio a los afectados, que tendrán un mal año por los efectos climáticos.