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Bastó una visita a las celdas de Montero para que el defensor del pueblo, Hernán Cabrera, pida el cierre de esas dependencias, donde purgan sus delitos 250 internos, entre ellos 25 mujeres, que viven en total hacinamiento.

El planteamiento será expuesto el lunes en la reunión que sostendrá Cabrera con el director del Régimen Penitenciario, Saúl Tejerina, debido a que hay detenidos con enfermedades que pueden transmitirse; además, que no tienen baños y cocinan alimentos en ambientes no adecuados y cerca de la basura, que es recogida dos veces a la semana.

Igualmente sostiene que las celdas generan inseguridad en la población, ya que los presos no se fugan porque no quieren; hace tres meses que le deben prediario; sufren de calor; están durante el día parados; duermen encogidos y en hamacas.

Cabrera remarcó que los privados de libertad viven en una situación indigna, en vetustos cuartitos que no tienen condiciones de habitabilidad y que es insostenible la vivencia de personas en esas instalaciones.

Ante ese escenario, el defensor aseguró que planteará ante las autoridades el cierre definitivo de las celdas, ya que no han sido construidas para cárcel definitiva o que se trasladen los 250 internos al Centro de Readaptación Productiva Montero, ubicado a 10 km de la ciudad