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Los adultos mayores fueron objeto de un agasajo ayer en la Casa de Gobierno en homenaje al Día departamental del abuelo y la abuela, en el que autoridades de la Gobernación cruceña aprovecharon para dotar a un grupo de personas prótesis dentales removibles y lentes de aumento de forma gratuita, dentro de un programa de asistencia al adulto mayor denominado Sonrisa feliz.

Mujeres y varones, en un número de 200, se beneficiaron con anteojos y placas dentales gestionados por un equipo de profesionales solidarios que trabajan en coordinación con la Dirección de Políticas Sociales del Gobierno Departamental, presidida por Duberty Soleto.

Una de las favorecidas con una doble prótesis dental fue Adelaida Vaca Salvatierra (66), quien se emocionó hasta las lágrimas al recibir su nueva dentadura.

Un fotógrafo particular que tomó una foto de sorpresa a doña Adelaida cuando sonreía con su nueva dentadura, se la quiso vender en Bs 10, pero la mujer no la pudo comprar porque apenas tenía para su pasaje de retorno en micro a su casa. “No soy rica, pero soy feliz porque nos han dado luz a nuestros ojos y dientes a nuestras bocas. Yo quedé viuda hace poco y mis distracciones son mis dos nietitos de cinco meses y de un año que estoy criando de uno de mis hijos, porque él necesita ayuda mientras trabaja”, manifestó la mujer.

Sorpresa para la familia

Juana Rivero Moti (76), domiciliada en el barrio Primavera (detrás del aeropuerto El Trompillo), salió de su casa antes de las 9:00 sin decir el motivo a los suyos. En el salón de actos de la Casa de Gobierno el equipo odontológico le midió la nueva dentadura, arriba y abajo, y en un espejo comprobó el cambio somático en la cara. Sonrió nerviosa para las cámaras, mientras los oculistas se alistaban a entregarle los lentes a su medida. “En mi casa nadie sabe que vine a recibir mis lentes y mis dientes. Les daré una sorpresa. Estoy contenta porque, por los menos, voy a poder masticar bien. Antes no podía tironear un pedazo de carne y tenía que cortarla en pedacitos para poder comerla”, dijo Juana Rivero.

Antonio Gonzales (70) necesitaba urgentemente su nueva dentadura porque la anterior ya estaba deteriorada. No sabía que se celebraba el Día del abuelo y la abuela, solo asistió porque lo llamaron por teléfono para que le colocaran sus prótesis y le entregaran sus lentes.

Era consciente de que necesitaba una nueva dentadura por lo difícil que resultaba deglutir los alimentos sin ella, pero no quería admitir que precisaba lentes. “Mi vista es buena, puedo ver a lo lejos y leer sin problemas”, señaló antes de colocarse los anteojos.

Cuando repasó el ambiente con los nuevos espejuelos, reconoció que su vista aclaró notablemente. “Es una alegría al recibir los lentes, ahora ya puedo distinguir mejor. Ahora necesito para de cerca porque, admito, que cuando leo el periódico por varios minutos se me nubla la vista y lo dejo”, indicó Antonio Gonzales, quien elogió los programas de atención a los adultos mayores que funcionan en la capital cruceña.

“Hace un par de meses me afilié a un centro médico de Los Tusequis y voy cuando necesito remedios. Hay una buena atención, no es como en los otros centros que solo dan paracetamol; me han estado dando remedios para la presión, para el ácido úrico y para la próstata”, expresó el septuagenario.

Pura Dorado Arredondo (71) recibió su dentadura por la que dijo sentirse contenta, pero se la notaba desanimada. Agradeció a las autoridades por el servicio y aclaró que su agobio era porque se sentía inútil por no trabajar.

“Quiero trabajar para distraerme y porque a veces necesito dinero para comprarme algo y no tengo. Antes trabajaba en un restaurante que proveía comida a los gendarmes municipales, pero se acabó el contrato y me retiraron. Desde ese día nadie me quiere dar trabajo, donde voy me dicen que no, me duele, me humillan diciéndome que no puedo trabajar”, lamentó doña Pura. 

La que se fue contenta a casa fue Ángela Martínez Umaña (64), que por segunda vez en 11 años recibió prótesis dentales gratuitas.

Su esposo, de 80 años, también se marchó sonriendo. “Es un beneficio grande porque para nosotros sale caro comprarlos. Agradezco al gobernador Rubén Costas”, apostilló el hombre.