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La investigación sobre el asesinato de Rufino Guzmán Soliz (63), encontrado muerto con un disparo de escopeta el lunes 30 de noviembre cerca de un río en Santa Rosa de Sara, ha tomado un giro diferente al inicial, puesto que en principio el sospechoso del hecho de sangre era un presunto albañil, pero ahora todo apunta a la esposa de la víctima, identificada como F.H.P., según fuentes oficiales.
En principio se dijo que Guzmán había salido de su propiedad a pescar el fin de semana acompañado de un albañil llamado Felipe, el cual regresó a la finca al día siguiente en estado de ebriedad sin su patrón. La mujer preguntó por su esposo y el sujeto más bien intentó matarla disparándole con una escopeta, pero falló; acto seguido huyó por el monte, conforme a la versión de la viuda.

Pólvora en las manos
Los investigadores profundizaron la pesquisa y empezaron a sospechar de la mujer que en interrogatorios preliminares se contradijo, por lo que se presume que lo del albañil es una coartada para confundir a los policías.
Asimismo, el fiscal Carlos Candia, director de las investigaciones, reveló que F.H. fue sometida a la prueba del guantele de Lunge y dio positivo al hallar rastros de pólvora en las manos, elemento que la compromete.
“Está aprehendida y la presentaremos ante un juez por la muerte de su marido. Su versión es rara, contradictoria y a eso se suma la prueba del guantelete”, dijo Candia