Escucha esta nota aquí

Iniciando su último año en el poder, Barack Obama parece estar decidido a pasar a la ofensiva en el tema de los controles a las ventas de armas de fuego sin esperar la aprobación de una ley a la cual es abiertamente hostil la oposición republicana.

El presidente estadounidense presentará este martes el paquete de medidas, anunció la Casa Blanca. Obama había señalado previamente este lunes su decisión de presentar una serie de decretos dirigido a detener "flagelo de la violencia mediante el uso de armas".

"Es necesario decirlo muy claramente: esto no va a impedir todos los crímenes violentos ni todos los tiroteos (...) pero potencialmente permitirá salvar vidas", dijo Obama tras una reunión en la oficina Oval de la Casa Blanca con la secretaria de justicia Loretta Lynch. Tras siete años durante los cuales, tiroteo tras tiroteo, Obama ha tenido que expresar su frustración por no poder impedir el uso indiscriminado de armas, el presidente demócrata parece decidido a actuar incluso en medio de una campaña presidencial en curso.

El presidente también ha asegurado que las medidas que se propone presentar respetaran plenamente la constitución y se enmarcarán en forma estricta dentro de sus funciones de jefe de Estado.

Un país aquejado por la violencia

Más de 30.000 estadounidenses mueren cada año por disparos de armas de fuego. El gobierno cita un estudio realizado por una organización del exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, según el cual en promedio siete niños o adolescentes mueren cada año por armas de fuego.

Lee más: ¿Qué puede hacer Obama en su último año como presidente de EEUU?

La principal medida a tomar apunta a generalizar la obligatoriedad de someter a un estricta revisión de los antecedentes judiciales y del estado psiquiátrico a cualquier persona que quiera comprar un arma.

En Estados Unidos es posible evadir los controles exigidos por las autoridades federales a los vendedores de armas autorizados al comprar armamento, sin ningún control, en ferias itinerantes o en internet.
Aún sin conocer los detalles, los republicanos ya han empezado a atacar con virulencia la iniciativa presidencial.