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Con pancartas en mano y pidiendo a gritos el cierre definitivo del vertedero, cientos de vecinos que viven en los 20 barrios aledaños al botadero de Normandía marcharon por las calles del centro de la ciudad y por la plaza 24 de Septiembre y, al no ser atendidos en el Concejo Municipal, se declararon en huelga de hambre en las afueras de la Alcaldía.

El único pedido de los vecinos, que protestan acompañados de sus hijos, es que la comuna cruceña ordene el cierre del basurero municipal. Sostienen que el vivir cerca de la basura los enferma.

EL DEBER realizó un recorrido el pasado viernes por varios de estos barrios donde los vecinos expusieron las infecciones en sus cuerpos, según ellos, a consecuencia de la cercanía del vertedero. Además, se quejaron de los malos olores.

Los huelguistas han advertido que no levantarán su protesta hasta que reciban una respuesta positiva a su pedido. Ellos mismos, la semana anterior, bloquearon el ingreso al vertedero lo que provocó el amontonamiento de basura en calles, avenidas, mercados y centros hospitalarios de la ciudad.

Hasta el momento la ciudad no ha podido ser limpiada, los camiones de basura aún no han pasado por varios barrios de la ciudad. Sobre la huelga de hambre el ejecutivo municipal aún no se ha manifestado.