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Decenas de plataformas empiezan a afiliarse a proyectos políticos de partidos involucrados en la lucha electoral para enfrentarse al presidente Evo Morales en los comicios de 2019, si es que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) admite su candidatura. Como consecuencia, en los hechos, para estas plataformas la lucha ciudadana en defensa del referéndum del 21-F comienza a quedar en segundo plano, causando roces entre activistas, pues hay algunos colectivos ciudadanos que se resisten a apoyar fórmulas electorales porque creen que eso es un desvío del principio original de su lucha: la obediencia al voto expresado en la consulta que dijo No a la repostulación el 21 de febrero de 2016 (21-F), donde el objetivo básico es cerrarle la puerta a la candidatura de Evo Morales.

51 plataformas firmaron este miércoles una alianza con el Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), de Carlos de Mesa. El documento señala que los representantes escucharon la propuesta de derrotar “al prorroguismo inconstitucional del gobierno mediante la conformación de una opción política y electoral”, que culmine con la constitución de un partido que se base en el “Gobierno de los ciudadanos”.

Por su lado, la plataforma cruceña Movimiento 21-F invitó al exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas a representarlos en la defensa del resultado del referendo del 21 de febrero de 2016. Esos activistas anunciaron que si es que el exvicepresidente de Goni decide lanzarse a la Presidencia, lo apoyarán.

Cárdenas sostuvo ayer una reunión en La Paz con el concejal cruceño Johnny Fernández, quien en el encuentro le ofreció la sigla de Unidad Cívica Solidaridad (UCS) para lanzarse a la Presidencia.

En agosto, el gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, afirmó que Demócratas fue el único partido “que salió a apoyar moral y materialmente a movimientos, plataformas y colectivos” y reconoció sus nexos con Bolivia dijo No.

El líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, reveló ayer que el martes se reunió “con varias plataformas y muchas de ellas me han manifestado que quieren participar y empiezan a tomar decisiones”.

Pese a la crítica, Carlos de Mesa ya ingenió un discurso para justificar la electoralización de las plataformas. “21-F no quiere decir abstención, eso sería suicidio. Quiere decir que pelearemos por la inhabilitación de Morales y García Linera, esperando que el TSE responda al mandato del 21-F, pero si eso no ocurre, trasladaremos el 21 de febrero de 2016 al 27 de octubre de 2019 y le demostraremos al presidente Evo Morales que no es un candidato legítimo”.

El expresidente Jorge Tuto Quiroga pidió que no se debe dispersar el voto y, en un documento, convocó a los partidos acreditados ante el TSE para que suscriban un compromiso ante el país de apoyar la candidatura mejor posicionada antes de la inscripción final, en julio de 2019, y que esa persona tenga plena libertad para convocar a los mejores ciudadanos para inscribirse en las listas parlamentarias.

El activista de Otra izquierda es posible, Beto Astorga, dijo hace dos semanas que estaba dispuesto a escuchar a De Mesa, pero que la prioridad era el 21-F. Ayer declaró su apoyo al expresidente. Marcela Martínez, de Mujeres unidas por Bolivia, advirtió que “hay alta probabilidad de que el TSE no respete el 21-F. Hay que competir en las elecciones y demostrarle a Morales que perdió el apoyo”.

Pero otros bloques criticaron ese camino. Eduardo Gutiérrez, de SOS Bolivia, recalcó que “la función principal de las plataformas no es promover candidatos, sino la lucha por el 21-F”. Por ello, consideró “inoportuno” que se dediquen “a promover candidatos. La guerra no ha terminado, no es tiempo”.

El movimiento Las Calles Bolivia, a través de su líder, María Anelin Suárez, ratificó que no claudicará. “No apoyamos a ningún candidato mientras no se recupere y no se cumpla el estricto cumplimiento de la ley”. Adelantó que las plataformas que apoyan esta idea saldrán a manifestarse en Santa Cruz hoy.