Opinión

Vaquitas, coca y gas

El Deber 16/7/2018 04:00

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Hablar con mis viejos amigos del Instituto Tecnológico Boliviano (ITB), que existió entre 1961 y 1964, como hice en los últimos días en Santa Cruz, es motivo de nostalgias pero también de noticias, algunas sorprendentes.

Mis viejos amigos que, ellos sí, terminaron de estudiar geología o ingeniería petrolera, ahora jubilados todos, tienen tanta información que dar a su amigo convertido en periodista, que es casi agobiante.

A ver. De uno de ellos tengo el dato exacto de que Bulo Bulo no funciona, entre otras cosas, porque para hacerlo necesitaría 45 millones de pies cúbicos de gas por día, pero solo cuenta con 30 millones. Para suplir esa falencia haría falta construir un gasoducto desde Incahuasi.
Es un pequeño detalle que no tuvieron en cuenta, seguramente por los ajetreos de firmas y acuerdo de comisiones, quienes estaban a cargo de hacer la mayor inversión en un solo proyecto de la historia de Bolivia. Lo único que sabían era que la planta debía estar en Chapare y punto. Por órdenes superiores.

Y supe, gracias a mis amigos, que Bolivia está enviando a Argentina solamente la mitad del gas comprometido para este invierno. No llega a 12 millones m3/d y el compromiso era enviar 21 millones m3/d.

Sabrán los argentinos cómo se las arreglan con este invierno. Quizá se consuelen pensando que, a cambio de tener frío, podrán cobrar sanciones y multas a Bolivia por el gas no enviado. Se calcula que con esos cobros Argentina pueda cubrir gran parte del costo de importar gas natural licuado de ultramar, que resulta más caro que el boliviano. Tener un proveedor falluto es buen negocio en este caso.

El detalle de los ‘mecheros’ es encantador. Así se llaman los quemadores de gas que están en varios campos productores para quemar el gas sobrante. Unas llamaradas olímpicas y permanentes. Producen calor, por supuesto. Hasta unos 40 metros alrededor.

En el Chaco, en el invierno, algunos ganaderos llevan sus vaquitas para que se calienten. O las vaquitas, por su propia iniciativa, se acercan a esos avernos creados por la industria petrolera.

Y en la región de Chapare, esos calores son aprovechados por los cocaleros para secar las hojas más rápido que con el calor del sol. Una sociedad no declarada entre YPFB y los cocaleros, por lo menos aquellos de Chapare.