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El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, se salvó este jueves de ser destituido por el Congreso por mentir sobre sus vínculos con la empresa brasileña Odebrecht, luego de que la oposición no lograra los votos necesarios para declarar la vacancia del mando.

"No ha sido aprobado el pedido de vacancia por causal de incapacidad moral permanente", dijo el presidente del Congreso, el opositor Luis Galarreta, tras la votación, que arrojó 79 votos a favor de la destitución, 19 en contra y 21 abstenciones. La oposición necesitaba 87 votos para declarar la vacancia presidencial.

"Peruanos. Mañana empieza un nuevo capítulo en nuestra historia: reconciliación y reconstrucción de nuestro país. Una sola fuerza, un solo Perú", escribió Kuczynski en Twitter tras la votación al término de una sesión parlamentaria de 14 horas.

Para el mandatario el susto de la destitución pasó pero deberá tener presente a la fuerte oposición encabezada por el partido fujimorista Fuerza Popular y algunas agrupaciones de izquierda.

Su triunfo en el parlamento es un balón de oxígeno para reformular sus políticas y no ser tan confiado, como lo describen su esposa y sus amigos.

"El (Kuczynski) siempre quería regresar al Perú para ayudar, para empujar a este país, para que sea un mejor país y confió demasiado en algunas personas, no chequeó su contabilidad, no chequeó otras cosas, sufrió por tener demasiada confianza", cuenta su mujer, la estadounidense Nancy Lange.

"Nadie es perfecto", señala a modo excusa su consejero Máximo San Román, empresario y exvicepresidente de Alberto Fujimori hasta el autolpe de abril de 1992.

Las mayores críticas contra Kuczynski han sido por sus actividades en el sector privado. Sus opositores lo acusan de mantener vínculos con grandes trasnacionales y de actuar como lobista.

En la calle se dice que es un "pituco" (persona adinerada y frívola), pero él lo rechaza y siempre saca su historia de haber vivido de pequeño en la ciudad selvática de Iquitos. "Soy un gringo charapa", como se denomina a los nacidos en la Amazonía.

"Dicen que estoy viejo, pero el coco (cerebro) y la experiencia me funcionan", declara este economista de 79 años e hijo de un médico alemán que llegó a Perú con su familia en 1936 huyendo de la Alemania nazi.

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La nube de PPK

Paradójicamente, Kuczynski proyectó mejor imagen fuera de Perú que dentro de su país. Su talante dio pie a la imagen de un presidente que parecía vivir en una nube, en un mundo paralelo que le permitiría llevar su mandato en paz, sin pelear con sus adversarios, para acabar su gestión feliz y cerrar así lo que parecía una brillante hoja de vida, tanto pública como privada.

Percibido como un hombre frío y poseedor de un cáustico sentido del humor, sus recurrentes bromas fuera de lugar empezaron a no encajar en el imaginario peruano.

Como PPK integró en el pasado directorios de varias empresas, sus detractores habían expresado temores de que desde la presidencia defendería intereses particulares. "Esas son tonterías. Mis manos están limpias", respondió Kuczynski.

"Yo no soy político, soy un economista que quiere hacer algo por su país", dijo el también concertista de flauta traversa del Royal College of Music. Su afición a las artes se la inculcó su madre, Madeleine Godard, de origen franco-suizo y tía del cineasta Jean-Luc Godard.

Nacido en Lima el 3 de octubre de 1938, en el ambiente amazónico el presidente pasó gran parte de su infancia. Ahí forjó su fortaleza de carácter y resistencia a la adversidad, que este jueves le ayudó a superar el intento de destitución.