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Uno de los mayores atentados terroristas ocurrió el 21 de diciembre de 1988. El vuelo 103 de la línea aérea Pan Am explotó en el cielo sobre Lockerbie, un pequeño poblado escocés que también lamentó la muerte de 11 de sus lugareños ya que los restos de la aeronave les cayeron encima. El informe indica que los 259 pasajeros que abordaron el avión perdieron la vida.

En esta tragedia apareció la figura de Colin Dorrance quien era un joven oficial de la policía que trabajó en el rescate de cuerpos. Esa noche presenció cómo iban llegando a una a una las víctimas de la explosión a una improvisada tienda de campaña que funcionó como morgue, según publica el portal Infobae. Fue allí cuando vio a una pequeña de dos años de edad, 'parecía durmiendo' pues su cuerpo estaba intacto. Esa fue la imagen que recordaría para siempre y que no se alegó de sus pensamientos. La duda sobre la identidad y con quién viajaba, saber más sobre su corta historia, siempre estuvieron presentes

Imagen del avión siniestrado

Tres décadas después, se dio la oportunidad para que Dorrance (48 años) acompañe a la familia de otra de las víctimas del vuelo de Pan Am, en un recorrido por la zona hasta el campo donde habían encontrado su cuerpo. El granjero que estaba en el lugar les contó que fue su padre el que había encontrado y trasladado el cuerpo de la niña y que luego supo que se llamaba Bryony Owen, que tenía 20 meses y que viajaba junto a su madre Yvonne Owen a EEUU. 

El hombre supo que esa la madre de esa menor estaba embarazada y que el objetivo del viaje era pasar la Navidad junto a al novio de Yvonne. Ambas fueron enterradas juntas en el mismo ataúd en el cementerio de Carmarthenshire en el oeste de Gales.

El ex policía participó este fin de semana de una carrera en bicicleta para recaudar fondos por el 30° aniversario del atentado de Lockerbie."Estuve toda la carrera pensando en Bryony. Tengo una sensación de paz, ahora sé el nombre de la persona que tengo que recordar y que nunca olvidaré", publica Infobae.