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El ingeniero eléctrico, formado en Brasil, Víctor Hugo Suárez Vaca Díez es el recién posesionado presidente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz). Es gerente general de Serebo SRL, empresa que fundó junto a un socio hace 12 años. Lleva una vida profesional ligada a la institucionalidad civil.

En pocas palabras ¿Cómo define su perfil académico y empresarial?
Soy un ingeniero electricista, con especialidad en negocios y administración. Desde hace 12 años fundé, junto con un socio, Serebo SRL, una empresa especializada en la construcción civil, mecánica y electrónica. Emprendimos en Bolivia conocedores de las dificultades que eso implicaba. Al día de hoy somos más de130 personas y generamos empleo indirecto que estimamos llega a más de 300 familias.  

A la par de su recorrido profesional siguió el de participar en instituciones de la sociedad civil ¿Por qué ambos caminos?
Porque creemos en nuestra región y queremos dejar algo para nuestros hijos. Es por eso que hace más de seis años que comencé en Cadecocruz, pero también en la Sociedad de Ingenieros de Santa Cruz (SIB), de la que formo parte del tribunal de honor; fui  vicepresidente de Saguapac, expresidente del Colegio de Ingenieros Electricistas y Electrónicos de Santa Cruz (CIEE), soy socio del Club 24 de Septiembre, del Círculo de Amigos y actual director de Fundempresa y secretario de la junta electoral del Comité Pro Santa Cruz.

Su empresa lleva el nombre de una planta emblemática de la región, ¿es una manera más de expresar ese civismo?
De alguna manera. En realidad nuestro acrónimo significa Servicios Eléctricos de Bolivia, pero con mi socio vimos que quedaba bien así. Me considero en efecto un hombre apegado a la tierra. Llevo 24 años de profesional y más de 20 años de trabajo de campo. Me gusta andar con las cuadrillas en las obras y acampar en el lugar que nos toque.

¿Cómo evalúa la coyuntura económica para las empresas bolivianas de este sector? 
Hay dos escenarios. El privado, en el que la construcción no para y desarrolla emprendimientos de diversa magnitud, y lo público, donde más del 70% de las obras se han adjudicado a empresas extranjeras. Pese al dinamismo de lo privado, en 2017 se registró una desaceleración en el sector que, después de siete años de casi duplicar al incremento del PIB, a septiembre de 2017 llegó al 5,39%, según datos del INE. 

¿A qué atribuye esto? 
Lo atribuimos a tres aspectos: la adjudicación de obras estatales a extranjeros, una baja ejecución presupuestaria y la reducción de los ingresos de gobernaciones y municipios.

En ese aspecto, ¿con qué de-safíos asume la presidencia?
Vamos a continuar apuntalando el desarrollo del país y del sector, recuperando la soberanía constructiva que significa construir Bolivia con empresas y manos bolivianas, y establecer con el Gobierno una agenda conjunta.

¿Cuál es esta agenda?
Tenemos una agenda sectorial y otra institucional. En lo que respecta a las constructoras queremos trabajar como socias y no como subcontratadas de las compañías extranjeras, como sucede actualmente. Más del 70% del total de obras de inversión pública fueron adjudicadas a las extranjeras que solo traen jefes y garantías, porque como hace décadas, las obras las construimos los bolivianos. 

¿Cómo ejemplifica esto?
Digamos que una obra vale $us 1 millón, lo correcto sería que al subcontratarnos las extranjeras nos reconozcan el 30% por la mano de obra; sin embargo, nos dan solo el 10%, es decir, nos pagan un tercio de lo que deberían. 

Se dice que contratan extranjeras por su capital de inversión ¿Qué plantean al respecto?
Proponemos que las planillas de avance de obra sirvan como documento transable en el sistema financiero, lo que permitiría contar con un mejor flujo para seguir trabajando. Además, que se liciten los proyectos por tramos o paquetes para ampliar nuestras posibilidades de participación. Finalmente, flexibilizar las garantías a través de la póliza de seguro como aval universal para los proyectos y programas de inversión pública.

¿Cuál es la agenda regional?
Las instituciones cruceñas queremos ayudar a empujar los proyectos postergados. Hablamos del hub Viru Viru (un aeropuerto que sirva de concentración para vuelos de larga distancia), Puerto Busch, el proyecto múltiple Rositas y Mutún.