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Tras la presentación del informe de la ONU sobre el monitoreo de cultivos de coca en el país, que indican una reducción de un tercio de cocales excedentarios en cuatro años, el presidente Evo Morales defendió su política antidrogas sin injerencia externa, principalmente desde que la DEA fue expulsada en 2008. 

“Siento que la liberación en la lucha contra el narcotráfico ha sido importante para Bolivia. No ha sido solución la compensación económica por la erradicación, tampoco la militarización ni la intervención externa”, manifestó Morales en conferencia de prensa. 

El mandatario dijo que la lucha contra el narcotráfico tuvo mejores resultados tras la nacionalización y la expulsión de la DEA de Bolivia. 

“Si bien en Bolivia nos dejaron unas 27.000 hectáreas de coca en 2006, hasta el 2010 creció a 31.000 hectáreas cuando todavía estaba la DEA. A partir de 2010 empieza a reducirse", aseguró.  

Morales dijo que está convencido que en algunos países la lucha contra el narcotráfico se maneja con intereses geopolíticos. “Nuestro modelo en Bolivia es dignificar la lucha contra el narcotráfico. Sobre todo está nuestra dignidad y soberanía”, expresó.