Escucha esta nota aquí

Trabajadores que se dedican a la extracción de áridos de los ríos Piraí (Santa Cruz) y de la zona de Chapare (Cochabamba) están en pugna por espacios y por ganar el mercado, al extremo de que ambos bandos denuncian ser víctimas de ataques, con el saldo de daños de alto valor a sus camiones.

Los ripieros de Santa Cruz aseguran que toneladas de arena, arenilla y ripio están acumuladas en las riberas del río, en la jurisdicción de La Guardia, porque no están siendo comprados por las empresas constructoras, toda vez que estas prefieren adquirir el material que llega de Chapare por ser más barato.

Según la dirigencia de los ripieros, cada día a Santa Cruz ingresan 200 camiones cargados con toneladas de material de construcción procedente de Chapare. Esta situación provocó que el sector se declare en emergencia y se movilice, por considerar una “invasión, un abuso y una competencia ilegal y desleal”.

Los dirigentes aseguran que más de 10.000 familias viven de esta actividad, por lo que pidieron ayuda a la Gobernación y a la Cámara de la Construcción para frenar esta situación, pero como no hallaron respaldo anuncian tomar medidas drásticas para defender su sustento diario.

Camiones de alto costo
Julio Rodríguez, representante de los dragueros de Santa Cruz, afirmó que todos los días llegan de Chapare 200 camiones con ripio. “Esos camiones son flamantes, cuestan más de $us 120.000. Es curioso. Nos preguntamos, cómo es posible que vengan desde tan lejos para vender a precios bajos para conquistar a todas las empresas y dejarnos con nuestro material. Alguien está por detrás o los subvencionan, porque solo en combustible se gasta mucho”, observó.

Según Rodríguez los camiones chapareños son de 30 cubos, lo que significa que cargan hasta 40 toneladas. Explicó que ellos, como ripieros de Santa Cruz, trataron de viajar con material al norte cruceño para venderlo en Montero y en Yapacaní, pero fueron atacados a pedradas por los ripieros chapareños, incluso los obligaron a descargar los áridos y tuvieron que escapar.

Ni un gramo de arenilla
Wilfredo Guarachi de otra cooperativa de áridos, aseguró que los ripieros de Chapare intentaron quemar sus vehículos cuando quisieron vender ripio en las provincias Ichilo y Carrasco.

Alcides Soliz, dirigente de otra cooperativa, dijo que ante el abuso decidieron no vender ni un gramo de arenilla porque este material no se extrae en Chapare, solo en el río Piraí. “Veremos si con esta medida logramos que nos escuchen”, dijo.

Agresiones y separatismo
Wilson Panoso, dirigente del transporte mixto de Villa Tamborada de Chapare, negó las agresiones y dijo que no se puede hablar de invasión porque “todos somos bolivianos”. Más bien denunció que hace dos semanas 38 camiones de Chapare fueron atacados a pedradas en el Parque Industrial de la capital cruceña cuando dejaban material de construcción.

Según Panoso, cada motorizado sufrió un daño por valor de $us 10.000. “Trabajamos sacando material del río desde hace cuatro años y vendemos material de calidad, no hemos bajado los precios porque igual nos prefieren”, dijo, al acusar a los ripieros de Santa Cruz de ser violentos, agresivos y de incurrir en actos de discriminación