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La presentación de libros de nuevos militantes se convirtió ayer en la primera demostración de fuerzas con miras a las elecciones de 2019. El Movimiento Al Socialismo, encabezado por el presidente Evo Morales, instaló una tarima en la plaza Abaroa de La Paz, frente al Tribunal Supremo Electoral (TSE) para entregar 1,08 millones de nuevos inscritos, mientras que desde Santa Cruz de la Sierra, el Movimiento Demócrata Social anunció que con la nueva inscripción llegarán a unos 350.000 militantes en todo el país, presumiendo de estructura, aunque aún sin anunciar candidato. Lo contrario sucede con el Frente de Izquierda Revolucionaria, que decidió esperar hasta bien entrada la noche para presentar los nuevos militantes del partido fundado por Motete Zamora, que ahora propone a Carlos de Mesa a la Presidencia. Saúl Lara presentó los libros registrados desde el 9 de octubre y logró anotar a 45.000 nuevos adeptos, con lo que el hipotético rival más fuerte de (también hipotético candidato) Evo Morales, se presentará a las elecciones con una estructura mucho menor.

En sí, fue una jornada en la que cada cual mostró sus realidades: Frente Para la Victoria decidió no presentar ningún libro, porque eso no le impedirá participar de los comicios; el Partido Demócrata Cristiano entregó solo tres con lo que no llegará a completar 2.000 militantes inscritos; la Unidad Cívica Solidaridad de Johnny Fernández, que propone a Víctor Hugo Cárdenas como presidente, entregó 20.000 nuevas firmas y superará -según su jefe- las 108.000; mientras que la Unidad Nacional llegó con 90.000 nuevas firmas, el Movimiento Nacionalista Revolucionario quiere resurgir con 60.000 nuevos militantes y de PanBol no se pudo obtener registros, ya que sus dirigentes no contestaron el teléfono.

Urgencias al descubierto

Evo Morales se ensayó el traje de candidato y asistió de chamarra a un acto de masas ante el TSE. “Gracias por esta gran concentración de militantes y simpatizantes del MAS-IPSP. Quiero decirles que, viendo los nuevos datos, el MAS es el movimiento político más grande de la historia de Bolivia”, dijo frente al TSE, que hasta el 8 de diciembre deberá decidir si lo acepta como candidato a la presidencia del Estado, acatando el fallo del 28 de noviembre del Tribunal Constitucional Plurinacional, o hace prevalecer el resultado del referendo del 21 de febrero de 2016, que estableció que no se podía repostular de nuevo.

El hombre que gobierna Bolivia desde 2006 agradeció a los movimientos sociales por la movilización para conseguir militantes, y aseguró que con ello seguirán liderando las transformaciones del país. Como todo el resto de los partidos políticos, el MAS también se quejó de la falta de tiempo para inscribir a todos los que querían registrarse en su partido. También dejó una frase para recordar que no solo tienen militancia, sino también programa: “Gracias a nuestros profesionales, exdirigentes, exasambleístas hay una agenda 2025 y la agenda del bicentenario. No solamente es Evo presidente, es una agenda económica, de desarrollo, son programas sociales, eso nos ha permitido mejorar la situación de nuestra querida Bolivia”.

Desde Santa Cruz de la Sierra, Vladimir Peña, vocero de Rubén Costas, jefe de MDS, anunció que estaban enviando al TCP unas 150.000 firmas y agradeció la confianza de la nueva militancia. Calificó a Demócratas como un partido que crece y tiene “la mayor organización del país”. Hasta el momento, MDS no ha presentado candidato y se encuentra en plenas negociaciones con otros partidos para formar un frente común, que hasta el momento no cuenta con cabeza visible.

Pese a ello, Peña aseguró que encararán las próximas elecciones con mayor optimismo y esperanza de cambio.

Johnny Fernández, de UCS, explicó que prevén llegar a los 108.000 militantes en el país y que están más abocados a sumar militantes. Están en negociaciones con militantes en Yungas y ya lograron sumar a las filas que propone a Víctor Hugo Cárdenas como presidente a dirigentes gremialistas a escala nacional.

En lo que respecta al anterior partido hegemónico de Bolivia, el MNR, las cosas no están tan claras. Según Luis Eduardo Siles, su jefe nacional, llegarán a 140.000 militantes, pero tampoco tienen un candidato definido. No ven con malos ojos apoyar a Víctor Hugo Cárdenas -que fue vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada entre 1993 y 1997- pero las decisiones la tomarán en una reunión del comité político nacional a celebrarse el 8 de noviembre en Sucre.

Para Siles, la inscripción de militancia no puede ser tomado como un reflejo de cómo serán las elecciones, porque hubo muy poco tiempo para el registro -poco más de un mes- y que en las elecciones generales los resultados serán distintos.

“No es una elección cualquiera, no es banal. En cuanto a las normas jurídicas son un campo minado y hemos decidido participar en ellas a pesar de las trampas jurídicas y administrativas”, dijo el emenerrista.

Tampoco tienen candidatos los de Frente Para la Victoria, que se reunirán a principios de noviembre para analizar entre cinco posibilidades, dos propias y tres invitados. No presentaron libros.

Los que sí tienen candidato son los de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, que presentó cinco propuestas de gobierno en un spot. Su representante ante el TSE, Francisco Aramayo, acusó al MAS de haber registrado en su partido a todos los funcionarios públicos y aseguró que, al tratarse de Bolivia, se sabrá de las alianzas el mismo día del cierre del plazo (24 de noviembre) o en el mejor de los casos 48 horas antes.

Saúl Lara, emisario de De Mesa ante el TSE, también habló de alianzas. Dijo que hablan principalmente con plataformas ciudadanas, aunque no se cierran a hablar con representantes partidarios.

Lecturas

Para el politólogo Franz Flores, la inscripción de militantes demuestra que el MAS es el único partido con implantación nacional y que el resto son fuerzas más regionales. Lo compara con lo sucedido con el MNR después de la revolución del 52, que consiguió llegar hasta el último rincón del país.

“Allá donde uno iba había al menos un movimientista”, dijo. Ponderó también el esfuerzo de Demócratas y considera que en base a esa militancia puede tener una buena bancada. Advirtió a De Mesa que al ser el FRI una maquinaria política más que se activa solo para las elecciones, no tiene militancia y eso puede repercutir en la disciplina de una futura bancada. “Por lo general, este tipo de representantes responden a sí mismos y no al partido”, dijo.