Opinión

Cara a cara

El Deber Hace 1/13/2019 3:38:00 PM

“Con la voluntad de Dios y el esfuerzo de hombres de buena fe, EL DEBER, un diario para pueblos que no pueden vivir sin luz”. El mensaje fue acuñado por el mentor e inolvidable maestro de esta casa periodística, Pedro Rivero Mercado. Independencia y credibilidad son los pilares fundamentales que respaldan nuestra tarea periodística orientada a la búsqueda incesante de la verdad, al servicio a la comunidad y en defensa de la libertad y de la democracia. En toda su existencia, EL DEBER soportó con firmeza los más duros vendavales y mantuvo inquebrantable sus valores y principios frente a los vaivenes de la política y los cambios que se sucedieron en la conducción de la nave del Estado en el país. El legado extraordinario de don Pedro es fuente inspiradora de nuestro trabajo cotidiano.

Parece que por fin embocamos una en materia de contenciosos internacionales con resultados adversos que le han costado muchos millones y perjuicios al país. Esta vez Bolivia ha salido airosa de un juicio en China donde le fue reconocido su derecho propietario sobre 16 barcazas y 2 remolcadores que había adquirido en 2009 y que fueron embargados por presuntas irregularidades en su compra. Aunque en algo más de nueve años de litigio, no fue posible evitar un daño económico de $us 28,9 millones, según el Ministerio de Defensa. La Procuraduría confía en que el fallo no sea revertido para compensar las pérdidas con los beneficios que resulten del empleo de las citadas embarcaciones.

Una vez más la muerte golpea las puertas de los cuarteles militares bolivianos. En una guarnición de Cochabamba, un conscripto, de 19 años, perdió la vida con un disparo en el pecho y por una presunta negligencia médica denunciada por sus familiares. Las autoridades castrenses dicen que se trató de un ‘desafortunado accidente’ que ocurrió la noche del 7 de enero en la armería del cuartel. Eran las 22:40 cuando la víctima y otros soldados realizaban una actividad rutinaria de limpieza de armamento y decidieron sacarse una selfi. Limpiar armas descuidadamente en horario inapropiado y tomarse fotos precipitaron la tragedia y dejan ver fallas inexcusables de control y seguridad, atribuibles a los mandos superiores del regimiento.