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El 2017 empezó para Pamela con decenas de artículos sobre su presunta adicción a las cirugías estéticas y está a punto de terminar con la actriz luciendo espectacular con su línea de lencería para la firma Coco de Mer. La eterna protagonista de Baywatch cumplió 50 años y aunque lleva casi diez sin actuar en ninguna película o serie no ha dejado de ser noticia.

Anderson sigue despertando interés porque lleva una intensa vida pública en la que ejerce de líder de opinión. Escribe en medios importantes y usa las redes sociales para sus campañas en defensa de los derechos de los animales o de aquellos que considera sus amigos, como el activista y fundador de Wikileaks, Julian Assange. Lo mismo habla de la influencia del porno en los jóvenes, del escándalo de Harvey Weinstein o de la independencia de Cataluña.

Mientras tanto, ejerce de madre de dos hijos. El mayor, de 19 años, quiere ser modelo y ambos aseguran que no han visto nunca la serie que catapultó a su madre a la fama ni tienen intención de hacerlo.

El tema más recurrente en torno a Pamela Anderson desde hace tiempo es su relación con Julian Assange. La actriz ha declarado en repetidas ocasiones lo maravilloso que le parece el australiano, e incluso lo ha visitado varias veces en la embajada de Ecuador en Londres, donde permanece detenido. Más recientemente se ha emparejado a la actriz con el futbolista francés Edil Rami, exjugador de equipos españoles y actualmente parte de la plantilla del Marsella. 

Por otro lado, hace apenas dos semanas la chica Playboy más famosa de la historia volvió a meterse en un lío por sus opiniones sobre el caso Weinstein. En una entrevista manifestó que las mujeres acosadas por el productor “sabían dónde se metían”, y que era “un secreto a voces” que no había que quedarse a solas con él. Pese al riesgo de ser acusada de falta de solidaridad con las víctimas, Pamela insistió: “Es cuestión de sentido común. Jamás vayas a una prueba en una habitación de hotel sola, y si te abre alguien en albornoz, sal huyendo. Si las mandaban sus representantes, pues que las hubiesen acompañado. No es excusa”.

La actriz no se corta en las entrevistas, pero sin lugar a dudas es en las redes sociales donde da rienda suelta a sus opiniones. Hace unos días anunció un decálogo de “consejos para sobrevivir en Hollywood y publicó el primero, que se resume en que en la meca del entretenimiento no se puede tener una opinión política que no sea la predominante, como “seguir a los Clinton y apoyar causas como el hambre infantil”, mientras que está prohibido “apoyar a revolucionarios como Wikileaks”. Aún faltan sus otros nueve consejos.

En Instagram, donde tiene algo más de cuatrocientos mil seguidores, Pamela apoya la carrera de modelo de su hijo mayor, Dylan Jagger Lee, fruto de su matrimonio con el roquero Tommy Lee, y promociona sus propios proyectos. El último, una línea de lencería para la firma Coco de Mer que presentó la semana pasada en Londres. La colección se titula Pamela Loves Coco de Mer y en sus imágenes promocionales, de aire pin-up de los 50, aparece tan sexy como en sus mejores años.

Esta colaboración rinde homenaje a estrellas de aquella época como Briggitte Bardot, aunque como no podía ser de otra forma, Pamela asegura que el objetivo es que las mujeres “acepten más su sexualidad”.

Una nueva manifestación que deja claro que el activismo forma parte de su vida y que defender a los animales es su prioridad es que este año envió a la primera dama estadounidense Melania Trump un abrigo de piel sintética “para concienciarla”. “Eso no significa que simpatice con Trump”, puntualizó y después añadió: “Le voy a enviar otro a Kim”, en referencia a la mayor de las Kardashian.