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El gigantesco caso de corrupción en Petrobras se agravó ayer con la detención temporal del tesorero del Partido de los Trabajadores (PT) de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y con la ampliación de las investigaciones a una subsidiaria de la petrolera estatal.

El tesorero del PT, João Vaccari Neto, el primer político detenido en el marco de la investigación, prestó declaración a la Policía Federal en Sao Paulo durante casi tres horas y después fue puesto en libertad porque no ha sido imputado por ningún delito.

El fiscal Carlos Fernando Lima explicó que el tesorero fue llamado a declarar porque se sospecha que "solicitó donaciones legales e ilegales" a varias empresas socias de Petrobras, que son investigadas por las corruptelas.

El caso se refiere al pago de sobornos multimillonarios a partidos políticos, legisladores y ejecutivos de Petrobras con fondos de la empresa pública y de decenas de empresas que tenían contratos con la petrolera.

En la nueva fase de la investigación, se expidieron 22 órdenes de arresto o de detención temporal, entre ellas la de Vaccari Neto y de 10 empresarios que son sospechosos de blanqueo de dinero y de servir de intermediarios para el pago de los sobornos.

La Justicia emitió 40 órdenes de búsqueda de pruebas en las residencias de los sospechosos y en las sedes de 26 empresas, la mayoría sociedades ficticias, en cuatro estados brasileños.

Las investigaciones, antes centradas en las corruptelas de tres departamentos de Petrobras, se extendieron a BR Distribuidora, una subsidiaria de la petrolera que administra cerca de 7.500 gasolineras en todo Brasil.

Crisis política
La semana pasada, Petrobras reconoció que debido a la corrupción y otras deficiencias de gestión, 31 de sus activos fueron sobrevalorados en 88.600 millones de reales (unos $us 34.500 millones).

Ese valor se refiere a contratos con constructoras y proveedores firmados entre 2004 y 2012, por lo que el cálculo de las pérdidas generadas por la corrupción podría elevarse considerablemente conforme avancen las investigaciones.

La crisis forzó a la presidenta Dilma Rousseff a aceptar este miércoles la dimisión de la presidenta de Petrobras, María das Graças Foster, y de la mayoría de la dirección de la empresa, cuyos sustitutos serán anunciados hoy.

La pérdida de credibilidad por la corrupción le ha causado a la empresa, la mayor de Brasil, grandes problemas para captar fondos en los mercados internacionales, por lo que se ha visto obligada a reducir al mínimo sus inversiones para los próximos años.

Los inversores internacionales también han castigado a la empresa brasileña en la bolsa y Petrobras, que hace pocos años era la mayor compañía de América Latina, perdió un 58% de su valor en cuatro meses