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Los rescatistas lograron sacar este lunes a otros cuatro niños de un grupo de 12 y su joven entrenador que han estado atrapados por más de dos semanas en un complejo de cuevas inundadas en Tailandia, elevando a ocho la cifra de rescatados.

Los nuevos liberados se suman a los cuatro niños ingresados en el hospital provincial de Chiang Rai para una evaluación de salud tras abandonar la caverna el domingo. Al igual que ayer, los niños salieron de manera escalonada. 

Un testigo de Reuters cerca de la cueva Tham Luang, en la norteña provincia de Chiang Rai, vio a personal médico transportando a una persona, envuelto en sábanas verdes y acostado, rumbo a una ambulancia cerca de la boca de la cueva.

Las operaciones de salvamento se suspendieron hasta el martes para reponer las botellas de aire comprimido.

El plan contempla sacar a los niños en grupos de cuatro y finalmente al profesor. 

 

Las tareas de rescate se habían reiniciado este lunes

Contra reloj

La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea, de unos diez kilómetros de largo, es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes de que logren sacar a todo el grupo.

El equipo de fútbol "Jabalíes salvajes", integrado por 12 niños de entre 11 y 16 años y su joven entrenador, pasó nueve días en las profundidades de la cueva antes de que dos buzos británicos los encontraran la semana pasada. Demacrados pero vivos, los menores estaban encaramados en una roca, a más de cuatro kilómetros de la entrada de la cueva.

El domingo, la compleja operación de rescate empezó con éxito al salvar a cuatro de ellos, gracias al trabajo de buzos experimentados que los guiaron a lo largo de un camino tortuoso, con tramos inundados y pasajes muy estrechos. Este lunes la labor continuó con éxito.

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Bautizados por las redes sociales como "Jabalíes salvajes 1, 2, 3 y 4", los cuatro niños están hospitalizados y están bien, precisó Narongsak Osottanakorn, también gobernador de la provincia de Chiang Rai. Por ahora, están sin embargo "apartados" de sus padres, para evitar que se contagien, teniendo en cuenta su frágil estado.

"Los médicos piensan permitir a las familias visitarlos, pero separados por un cristal", agregó.