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El pequeño pueblo de Cabeça, situado en el Parque Natural Sierra de Estrela de Portugal, vuelve a ser una “Aldea Natal”, pero sin Papá Noel y sin fomentar el consumismo, y con sus calles engalanadas con ornamentos naturales creados por sus vecinos.

Los 200 habitantes de este pueblo del centro de Portugal trabajaron todo el año en esta iniciativa que se corona con adornos en las calles. Las ramas proceden de la vegetación resultante de la limpieza que hacen en sus montes.

Desde noviembre, los vecinos se juntan a diario en el pabellón del pueblo donde están los restos naturales para tejer las guirnaldas, estrellas o candelabros. La inauguración del decorado se realizó a mediados de diciembre y seguirá instalada hasta el 1 de enero.

Cada año realizan una decoración diferente y el objetivo, según los responsables de la organización, es el de fomentar el verdadero espíritu navideño, "lejos del consumismo de los grandes espacios comerciales", según la Asociación de Desarrollo de la Red de Aldeas de Montaña de Portugal.

Una larga celebración

En esta edición, una de las decoraciones más llamativas es el árbol de navidad elaborado a base de mazorcas de maíz que los agricultores del pueblo han ido recolectando de sus cosechas del año. Tras la cosecha del maíz, los agricultores apartaban decenas de mazorcas para el árbol.

Además, se han convocado diferentes eventos, como la tradicional misa del gallo o la popular Hoguera de Navidad que celebran muchos pueblos lusos.

También se desarrollan eventos relacionados con la naturaleza, como paseos interpretativos por la montaña, reforestación y un paseo inspirado en la Navidad. Los organizadores esperan 10.000 visitantes. Cada año muchas las personas regresan, debido a que la decoración es siempre diferente.

Cabeça es un pueblo situado a 22 km de la estación de esquí de Sierra de Estrela, el punto más alto de Portugal, y su economía se basa en la actividad caprina.

Eso sí, cuando llaman estos días los visitantes para preguntar cómo se llega hasta este pueblo de alta montaña, les advierten de que, si vienen con niños, no esperen ver ni a Papá Noel ni a los Reyes Magos. Y es que en Portugal, aunque lo habitual es que las familias coloquen el nacimiento en un lugar destacado del hogar, no se celebra a los Reyes Magos, por lo que los niños reciben los regalos el día de Navidad.