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El papa Francisco exigió en una carta solemne a los obispos y responsables religiosos católicos en todo el mundo que no encubran por ningún motivo casos de pederastia, un fenómeno que afecta de manera diferente a la Iglesia de todos los continentes.

"No hay absolutamente lugar en el ministerio para los que abusan de los menores", escribió el papa en la carta, divulgada ayer, víspera de la primera reunión en el Vaticano de una comisión de expertos de todo el mundo para la protección de los menores.

"Las familias deben saber que la Iglesia no escatima esfuerzo alguno para proteger a sus hijos, y tienen el derecho de dirigirse a ella con plena confianza, porque es una casa segura. No se podrá dar prioridad a ningún otro tipo de consideración, de la naturaleza que sea, como el deseo de evitar el escándalo", advierte el papa.

Francisco se comprometió desde su llegada al trono de Pedro a luchar contra la pederastia y puso en marcha una comisión para la protección de la infancia de la que forman parte dos víctimas, la irlandesa Mary Collins y el británico Peter Sanders.

La comisión, presidida por el cardenal Sean O"Mally, tiene 16 miembros (nueve hombres y siete mujeres) e incluye tanto a religiosos como a laicos.

Primer papa en el Congreso
Francisco será el primer papa en hablar ante las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos el 24 de septiembre en el marco de su primera visita oficial, anunció la Cámara de Representantes.

"Será el primer papa en la historia en dirigirse al Congreso en una sesión conjunta", dijo el presidente republicano de la Cámara de
Representantes, John Boehner a la prensa en el Capitolio. El papa había sido invitado formalmente en marzo de 2014 por Boehner, con el apoyo de la líder demócrata, Nancy Pelosi.

Con los discapacitados
Ayer, Francisco hizo uso de las nuevas tecnologías para conectarse por videoconferencia con varios estudiantes discapacitados, entre ellos cuatro procedentes de España y uno de Brasil, con los que conversó sobre educación y sobre su manera de enfrentarse a la vida.

Los chicos con los que habló fueron Isabel, que nació en España y es ciega; Bautista, también de España y autista; Pedro, que padece una malformación congénita y es de Brasil; y Elvira y Alicia, ambas de España y con síndrome de Down