Los esposos Freddy Rivadeneira y Lidia Salazar, de Santa Cruz, vivieron momentos dramáticos el viernes en el aeropuerto Viru Viru, debido a que en el mismo vuelo de la tarde en el que ellos arribaron al departamento cruceño, provenientes de Argentina, tenía que estar el féretro con el cuerpo de su hijo, Freddy, que falleció en el vecino país, donde recibía un tratamiento contra la leucemia, pero por razones que nadie ha podido explicar con precisión, el ataúd no llegó.

Los Rivadeneira se trasladaron desde Argentina en un vuelo de la aerolínea boliviana BoA, aunque esta empresa deslinda cualquier responsabilidad, ya que, según informaron, no tenían registrado ningún féretro en vuelos del viernes. El gerente general de BoA, Ronald Casso, explicó que quizás hubo alguna falla en los trámites que se necesitan para hacer estos envíos, ya sea de los despachantes de aduana en Argentina, o cualquier otro documento que no estaba en regla.

Responsables
Lidia Salazar explicó que ellos estuvieron un mes y medio en Argentina, y cuando su hijo falleció, iniciaron los trámites con la funeraria Piñeiro para que se haga cargo de enviarlo a Bolivia. Desde la funeraria les dijeron que ellos hicieron todo de una manera correcta. En medio del dolor pudieron salvar estos problemas y embarcar el cuerpo de su hijo en otro vuelo, que arribó ayer a las 17:40 a Santa Cruz