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¿Qué se llama la producción que hace en Siria?
Estamos trabajando con un nombre temporal, el género es documental.

¿Por qué decidió hacer este documental?
Una de las razones más importantes de hacer la transición de actriz a productora fue el hecho de llevar mi pasión más grande, que es la filantropía, a un mundo más real. Tocar temas rodando y de interés universal para la unidad y así tratar de contribuir a un mundo más justo y pacífico.

¿Por qué Siria?
Nosotros en este lado del mundo nos hemos acostumbrado a ver la problemática de la guerra en Siria y de los refugiados como un titular más del noticiero que brinda un número de muertos y heridos en 30 segundos. Estamos adormecidos con el dolor de nuestros hermanos porque creemos que están muy lejos. No sabemos que detrás de estas guerras hay potencias involucradas e intereses geopolíticos ocultos que están lastimando a la humanidad completa. No podemos seguir ignorando el dolor de una nación cuyo llanto ensordece.

¿Cuál será el tema principal del documental?
Desenmascarar la verdad de estos intereses ocultos a través de las voces de mujeres sirias que cuentan la verdad desde adentro. Mujeres que se han quedado en su tierra a luchar por sus derechos de mujer, de madre y de ser humano, pues Siria es de los pocos países árabes que han implementado leyes desde hace 40 años que protegen y educan a la mujer, cosa que en sus países vecinos es un pecado. Así, también la libertad de religión, pero estas cosas nosotros no las sabemos.

¿Cómo es la producción?
Nos hemos asociado mi productora Boliviana Flor de Loto Pictures Srl. y la productora libanesa Moon And Stars Production, de la analista política y famosa productora Roula Tajl. Tenemos la filmación de la segunda parte todo el mes de mayo, para luego proceder a la posproducción, a realizarse entre Bolivia, Argentina y Oriente Medio.
Estrenaremos el documental primero en festivales, luego en salas de cine y, finalmente, se pasara en la televisión.

Me siento muy feliz porque estoy trabajando con un equipo de primera, incluyendo al famoso director de fotografía de guerra Ahmad Dakroub, que cubrió Reuters por 13 años y que ahora trabaja como uno de los fotógrafos oficiales de Al Jazeera.

¿Qué tan diferente es actuar de producir?
Es otro mundo, actuar es muy bello y artístico, es muy duro pero trabajas con tu cuerpo, tu alma y tu voz. Para producir debes jugar a Dios, ser un empresario, jugar al malo... y también al bueno. Es muy cruel, pero al mismo tiempo estás creando algo tangible de la nada. Me emociona más producir que actuar porque me exige mucho más.

¿Qué tal la experiencia?
He sentido mi alma partirse y mi corazón romperse contadas veces al escuchar las historias de madres, hermanas y niñas, víctimas de un extremismo religioso que aterroriza sus vidas día a día. He tenido que volver al auto o meterme detrás de una puerta porque no podía contener el llanto... Y sentía que era una barbaridad hacerlo delante de la madre que perdió frente a ella a su hijo más chiquito de la forma más brutal que puede existir, y aún así tenía la valentía de compartirme la historia.

¿Qué es Siria antes y después de estar ahí? ¿Cómo cambió su percepción con la visita?

Mi vida ha cambiado al darme cuenta de que vivimos en la ignorancia total de las realidades, de que los noticieros nos hacen lavados cerebrales para que creamos en la historia que ellos tergiversan.
Antes de la guerra, Siria era un país sin déficit económico, con derechos de libertad de religión (aún lo es), donde las mujeres ocupan lugares de poder, donde la educación y la salud siempre fueron cubiertos por el Gobierno. Hoy están tratando de sobrevivir para mantener estos derechos vivos. Si perdemos a estas mujeres y sus derechos en el Oriente Medio, habremos perdido todas como género en el mundo. Estoy absolutamente enamorada de su fortaleza, de su determinación, su persistencia y su optimismo.

¿Cuántos días estuvo en Siria y con cuánta gente de la producción?  ¿Hay sirios en el equipo de grabación?
Todo el equipo es sirio, solo la coproductora y el director de fotografía son libaneses. En Oriente Medio la mayoría de las estrellas del mundo del entretenimiento son sirios. Es gente muy bella y culta.

¿Cuáles son las escenas que más huella dejan y cuál es el argumento?
Por cuestiones de seguridad no puedo dar todo el argumento, pero es básicamente el darle voz a Siria, desde adentro, desde sus mujeres.
Para mí las entrevistas son grandiosas, las tomas de la gran Siria antes de la guerra y después; de estos lugares que son tesoro de la humanidad y que están hechos pedazos. Mujeres que cuentan cómo perdieron hijos en manos de extremistas, y si derramaban una sola lágrima, les mataban a otro. O escuchar a una niña de seis años pidiendo al mundo que deje de apoyar al terrorismo. Pienso y me transporto y se me parte el corazón una y otra vez.

¿Cuándo se filmó la primera parte y cuánto les tomó realizarla?
Dos meses tardamos básicamente en hacer los preparativos, la pre y la filmación. Trabajando con base en Líbano.

¿Qué viene después de la segunda parte de filmación?
Sentarme cientos de horas para capturar los mejores momentos de más de 30 horas de filmación y reducirla a una hora y 30 minutos. Será muy emocionante.

¿Qué es la guerra para Carla Ortiz?
Es el acto de mayor egoísmo en el mundo, donde los hermanos grandes tiran piedras a los hermanos chiquitos para que ellos se peleen y, mientras tanto, los mayores disfrutan del show, hacen dinero y tratos que los benefician. Es el infierno.

¿Quién es el director?
Es una sorpresa.

Sus trabajos más importantes...
Todas las experiencias han marcado mi vida, pero tal vez Los Andes no creen en Dios, al ser mi primera película boliviana; Mujeres engañadas, mi primera gran novela mexicana; The man who shook the hand of VF, mi primer protagónico soñado de un ganador de Oscar; y Olvidados, mi primer bebé, son los que me marcaron para siempre.

¿Cómo es que le va tan bien a una boliviana en EEUU?
Creo que es una cuestión humana cuando decides hacer algo, no por la gloria superficial, pero sí por tu felicidad interna. Automáticamente, el resultado será siempre la victoria. Las victorias son muy dolorosas y conllevan muchas lágrimas y pérdidas, pero cuando amas lo que haces no sientes el peso.

¿Qué nos falta como cine y como producción audiovisual boliviano en general?
Arriesgarnos más y hacer productos de mayor calidad que el público quiera ver.

El cine de autor es maravilloso, pero al final se nos olvida que el cine es un arte de entretenimiento y, si no podemos llevar gente a las salas, nos estamos equivocando.

Tenemos grandes historias, de verdad digo que nuestras ideas son fantásticas, pero debemos trabajar más en el producto final y cuidar todos los detalles porque el público no es tonto y es exigente.

*En la parte superior de la nota puede ver un video que fue filmado durante la visita de Carla Ortiz a Siria