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Leopoldo Fernández regresó hace unas semanas a Cobija. Lo hizo por unos días y casi siete años después del día en que lo sacaron a la fuerza de su oficina efectivos militares de la Prefectura de Pando para trasladarlo a La Paz, acusado de ser el principal responsable de las muertes en Porvernir, en septiembre de 2008. De regreso en La Paz, y aún sin sentencia por el caso, dice estar seguro que será declarado culpable.

“En los hechos es probable que aún no se haya dado la sentencia, pero así se va a hacer, la van a escribir y (lo harán) quienes tienen el poder político, abusando por supuesto de su injerencia indebida en el Órgano Judicial", dijo Fernández en una entrevista que le concedió a la red Erbol en su residencia en la zona sur de La Paz, lugar donde guarda detención domiciliaria y de la que solo sale para asistir al juicio en su contra.

Cuando habla del "poder político" Fernández se refiere al Gobierno, a quién acusa directamente de haber montado una estrategia para sacarlo de la Prefectura en 2008 y después capitalizar la tragedia pandina acusándolo de un crimen que, asegura, no cometió. "Lo van a hacer porque así es como se maneja las cosas", señala.

En un mes se cumplirán siete años de los hechos luctuosos en el Porvenir. Los únicos sentenciados por el caso son cuatro imputados, de 25, que pidieron un juicio abreviado y se declararon culpables para obtener una condena corta, esta vía le fue ofrecida a Fernández, pero él la rechazó. 

"Me necesitan culpable"

Cuando Leopoldo Fernández se encontraba en Cobija, los familiares de las víctimas de la tragedia en Porvenir decidieron desistir como acusadores en el caso, poco después también lo hizo la Asamblea de Derechos Humanos, sin embargo esta organización se retractó y despidió a sus abogados para continuar como querellante, es otro capítulo más de un juicio que para su principal acusado ya tiene final decidido. 

"El contenido de la sentencia no va ser otra cosa que lo que el poder político escriba. Me quieren y me necesitan como culpable y encarcelado”, asegura. 

"Creí en el poder judicial"
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Leopoldo Fernández reconoce que solo tuvo un error, y no fue el haber desaprovechado la cercanía que tenía con la frontera para poder escapar rumbo a Brasil como lo hicieron otros, sino que fue confiar en la justicia.

"Me quedé en Cobija cinco días después de los acontecimientos de Porvenir y me toman preso el 16 de septiembre a las 10:30 en el despacho de Prefectura. A esas alturas había centenares de ciudadanos pandinos que habían cruzado la frontera por la declaración del estado de sitio, por miedo a la represión que se veía venir", cuenta Fernández, recordando aquel día.
 
"Yo no quise hacerlo (escapar) porque tenía la conciencia de que no tenía responsabilidad alguna sobre las muertes de Porvenir y creí que el Poder Judicial no iba actuar como un instrumento del poder político”, añade.

En los siguientes días el juicio en su contra continuará con la evaluación de los resultados de la inspección que se realizó en Cobija. Se trata de la última etapa de la presentación de pruebas. A continuación el proceso continuará hasta que se decida la sentencia.