La Asociación de Fútbol China señaló que no hay pruebas de que el delantero brasileño del Shanghai SIPG Hulk golpeara presuntamente a un técnico de un equipo rival.

"En el descanso hubo una disputa entre ambas partes. Pero, según nuestro conocimiento de la situación hasta el momento, no hay pruebas de que Hulk incumpliera ningún reglamento", indicó el martes en Pekín Li Lipeng, miembro de la federación china. En declaraciones a la prensa, Li agregó que el incidente "no fue tan serio como algunos imaginaban".  

Los comentarios parecían sugerir de que Hulk, uno de los futbolistas extranjeros mejor pagados en China, probablemente no será sancionado por la polémica.

El ya exentrenador del Guizhou Zhicheng, Li Bing, acusó a la estrella brasileña de golpear a su asistente Yu Ming por motivos racistas en el descanso durante la victoria del SIPG por 3-0 el pasado sábado, acusaciones que el Shanghai y el propio Hulk negaron.

El lunes, el Guizhou Zhicheng anunció rápidamente que el español Gregorio Manzano, extécnico del Shanghai club Shenhua, sustituirá a Li al frente del equipo. Sin embargo, la entidad no explicó si su despido tenía que ver con este asunto.

Tras el partido, Li declaró a los periodistas que "Hulk es fuerte técnicamente, pero no puede estar aquí para despreciar a los chinos".

Inmediatamente, Hulk salió a defenderse de las acusaciones de violencia y racismo. "Desafortunadamente, están intentando ensuciar mi imagen", declaró Hulk en la red social Weibo, el twitter chino. "Tengo la conciencia tranquila. Dios lo sabe. Solo quiero hacer lo que más me gusta: jugar al fútbol. Estoy muy contento en China. Me gusta y respeto a todos los chinos", subrayó el delantero.

Hulk, que fue traspasado por 55 millones de euros del Zenit San Petersburgo en junio, es el máximo goleador de su equipo con ocho tantos en todas las competiciones disputadas.