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Monseñor Sergio Gualberti, durante su homilía dominical, se refirió a los hechos trágicos y violentos ocurridos en la cárcel de Palmasola que terminaron con la vida de siete privados de libertad y produjeron heridos, entre los que se cuentan también efectivos policiales. 

“Les invito a elevar oraciones al Dios de la vida para que tenga misericordia de las víctimas y dé consuelo a sus familiares, a quienes expresamos nuestra sincera solidaridad cristiana, así como rezamos por el pronto restablecimiento de los heridos”, instó. 

En medio de un mundo que busca lo fácil y el placer, el prestigio y la fama, el poder y las riquezas, indicó, la cruz de Jesús se levanta como signo de contradicción indicando el amor, la entrega y el servicio como único camino a la vida eterna: “El que tiene apego a su vida, la perderá, y el que no está apegado a su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna”. 

En ese espíritu, recordó que, como ya es práctica en la Iglesia en Bolivia, ayer, coincidiendo con el quinto domingo de Cuaresma, se celebró la Jornada de la Solidaridad. “Este año los ingresos de nuestra colecta solidaria se destinarán a los damnificados por las inundaciones en distintos lugares de la región y del país. Seamos generosos con nuestros aportes, frutos de nuestras renuncias y sacrificios de la Cuaresma, para contribuir a aliviar los sufrimientos de tantas familias que han perdido sus pertenencias y casas”, concluyó