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Vistiendo uniforme militar y con la cabeza rapada ha aparecido el coronel Germán Cardona en la Octava División del Ejército. Allí, en conferencia de prensa, este viernes en la mañana se retractó de las declaraciones que dio en abril, cuando abandonó el país para irse a España, asegurando que era perseguido por el Gobierno.

Cardona, flanqueado por el comandante de la Octava, el general Raymundo Zapata, leyó el documento que tenía en la mano en el que se retractó de sus anteriores declaraciones en las que acusaba al Gobierno de corrupción y de haber presentado armas de otro caso como pruebas para el caso Terrorismo. Entonces, dijo que ese arsenal había salido de la Octava División del Ejército.

“Me retracto de que el exministro de Gobierno Hugo Moldiz, vía telefónica me habría amenazado con procesarme si no me retractaba del informe ultrasecreto que presente al comando general del ejército, nunca me amenazo. Me retracto de todo lo afirmado en contra del ministro de Dfensa, Reymi Ferreira, a quien pido perdón por todo los dicho en su contra; me retracto por todo lo dicho contra el viceministro Jorge Pérez referente a que me estaba haciendo una persecución y acoso con órganos de inteligencia; también me retrato por todo lo afirmado en contra de la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, todas esas afirmaciones fueron falsas”, dijo este viernes en una conferencia de prensa que ofreció en las instalaciones de la Octava División del Ejército.

El coronel partió a España el 20 de abril dejando tras sí un revuelo mediático, pues se había declarado perseguido político luego de que enviara en un informe, al que llamó “Ultrasecreto”, al Comando del Ejército en el que hacía revelaciones delicadas e implicaba a dos ministros de Estado, un viceministro y a una alta autoridad del Poder Legislativo con el caso Terrorismo y actos de corrupción.,

Coronel Cardona
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El Gobierno y el Ejército negaron las acusaciones y lo llamaron “loco”. Después de dos meses y diez días, de forma repentina, Cardona retornó a Bolivia. En sus primeras declaraciones dijo que lo hacía porque no cometió ningún delito y por la falta de recursos económicos, además de la afección cardiaca que padece.

Diecisiete días después de su retorno, nuevamente de forma sorpresiva, aparece en público para retractarse de todo lo sostenido y asegurar que no es víctima de ningún tipo de persecución y que tampoco nadie lo obliga a negar lo dicho anteriormente.