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El Festival Elay Puej cumple 25 años y su impulsor, Héctor Molina, se siente orgulloso de haber consolidado un evento donde se enaltecen las expresiones culturales sin borrachera, con puntualidad, con seriedad, incentivando la investigación y por sobre todo, rescatando y promoviendo los bailes tradicionales del oriente boliviano.

Y es que este festival es el único en Santa Cruz que no ha cedido a las manifestaciones dancísticas del interior del país o del extranjero. En esta versión el evento se realizará el jueves 3 de septiembre, desde las 18:30, del 5to al 4to anillo del cambódromo.

Más de 1.500 bailarines de colegios y grupos independientes participarán montando 18 cuadros coreográficos de danzas como el taquirari, la chobena, el carnaval y de bailes étnicos de las culturas moxeñas, yuracaré, tobas, Iténez y matacos, entre otros.

“Será un espectáculo que resumirá lo mejor de los anteriores 24 años”, adelantó el profesor Héctor Molina, un estudioso de las manifestaciones culturales del oriente boliviano.

Entre las novedades más importantes de este año está la instalación de una pantalla de Led de 5X3 metros donde se exhibirá información de los grupos que ocupen la pasarela. Además del uso de drones (vehículos aéreos no tripulados) para que capten imágenes del recorrido.

Otra novedad es la continuidad de la categoría denominada velatacuses, con los más pequeños del acontecimiento. “Ellos son la semilla donde se empieza a germinar el amor por las expresiones culturales del terruño”, explicó Molina.

Las agrupaciones participantes fueron seleccionadas en dos fases que se realizaron en marzo y mayo en la Casa de la Cultura. Los grupos candidatos respondieron a una convocatoria pública para mostrar sus coreografías. “Soy muy caduco con el tema de la investigación y solo presentamos trabajos que no tergiversen los bailes”, afirmó el profesor