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Haciendo uso  de maquinaria pesada, la Alcaldía municipal llevó a cabo un operativo la madrugada de ayer, arrasando con todo lo que había en los alrededores del mercado Abasto, pues destruyeron puestos de venta y cargaron con mesas, canastas y mercadería; situación que desató la reacción de los comerciantes que respondieron con piedras, palos, petardos y golpes. La furia gremial se hizo sentir a lo largo de toda la jornada, ya que quemaron la señalética de tránsito, corretearon a transeúntes y agredieron a conductores que pasaban cerca del Abasto y también a periodistas que cubrían el hecho.

Todo empezó pasada la medianoche de ayer, cuando máquinas de la Alcaldía, precedidas por un grupo de gendarmes, encabezados por el secretario de Comunicación, Jorge Landívar, llegó hasta inmediaciones del tercer anillo interno y avenida Piraí. El objetivo era recuperar el espacio público, tal como había adelantado días atrás la secretaria de Planificación, Sandra Velarde, y la presidenta del Concejo Municipal, Angélica Sosa, ahora de viaje en Bogotá.

Los gendarmes, protegidos con escudos y cascos, comenzaron a avanzar hacia los puestos, mientras los comerciantes intentaban resistir el operativo con palos, cajas de madera y cohetes, lo que derivó en fuertes enfrentamientos. Algunos comerciantes que se enfrentaron a los guardias fueron apartados por la fuerza, en medio de gritos y del llanto de algunas mujeres. “¡Suéltenlos!”¡Abusivos”, gritaban. 

A medida que avanzaban hacia el mercado Abasto, los guardias municipales cargaban en camiones las cajas de tomates, de papas, mesas, canastos y todo lo que encontraban y, a su vez, las maquinarias iban destruyendo todo a su paso. Unas diez casetas  metálicas que por años estuvieron sobre los bordes del canal de drenaje fueron destruidas en menos de media hora.

El secretario Landívar, al ser abordado por los equipos de prensa justificaba la medida. “Lo que se está haciendo es limpiar el espacio público. Quiero decir que esto no es un tema que pueda considerarse abusivo. Se los ha notificado con la suficiente anticipación, para que puedan despejar este espacio. Es más, se ha negociado para que ellos puedan ingresar adentro. Hemos venido e, incluso, los espacios que estaban ocupando los mayoristas han sido copados. Queremos dejar completamente libre la calle porque este espacio es para  circulación vehicular ”, expresó. 

Reacción gremial
Tras el operativo los funcionarios municipales abandonaron el lugar, mientras algunas afectadas llorando se lamentaban porque perdieron todo. “Vienen de noche como maleantes, se han llevado todo”, decía una de ellas. “Todo la culpa es de Angélica Sosa. Esto es un atropello”, manifestaba otra, quien dijo perder su caseta con todos sus productos.
Posteriormente, los afectados comenzaron a bloquear las vías de acceso a dicho mercado, sin dejar de lanzar petardos  y quemar llantas hasta que la luz día asomó. 

Cerca de las 8:00, los ánimos seguían caldeados. Los que estaban apostados en el tercer anillo interno intentaron destrozar las cámaras de vigilancia, pero como no lo lograron comenzaron a quemar los conos y otras señales de tránsito de la  Alcaldía. No conformes con ese accionar, la turba comenzó a corretear a los transeúntes que hacían uso de sus teléfonos celulares, a los que acusaban de ser infiltrados de la Alcaldía. Ni los periodistas se salvaron de la agresión.

Los conductores que intentaban pasar por el lugar también sufrieron daños en sus motorizados.
La protesta, sumado a los excesos, motivó a que la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, Mary Inés Gálviz, llegue  hasta el lugar para verificar los daños y también llegó un contingente policial que restituyó por unos momentos el tránsito vehicular por el tercer anillo interno.

La Policía frena marcha
Después de las 10:00, los gremiales decidieron improvisar una marcha hacia el Concejo para protestar contra la acción municipal. “Vamos a quemar el Concejo”, gritaban los más radicales. No obstante, al llegar al primer anillo, zona de La Ramada, se encontraron con un cordón de seguridad de Policía, que haciendo uso de gases lacrimógenos, los hizo retroceder.  

Para precautelar la seguridad de sus funcionarios, la Alcaldía ordenó que se replegaran.

Una vez reagrupados, los marchistas decidieron retornaron al Abasto, donde volvieron a bloquear.

El dirigente de los comerciantes minorista, Róger Labardens, calificó como un atropello la intervención de la Alcaldía e indicó que tomará contacto con los demás dirigentes para ver qué acciones adoptarán. Acusó al concejal Jesús Cahuana de traicionar a la familia gremial, pues, a decir de Labardens, apoya el abuso contra su mismo gremio. Sin embargo, Cahuana, en contacto con un medio televisivo, indicó que Labardens y otros dirigentes gremiales, que ahora están en contra del reordenamiento, en su momento respaldaron al municipio en su política de mercados, pues participaron de las mesas de trabajo. Al respecto, Labardens dijo que no se oponen al reordenamiento, pero no de la forma en que lo está haciendo la Alcaldía.

Hechos vandálicos
El comandante departamental de la Policía, Rubén Suárez pidió a los comerciantes no incurrir en excesos. “Quiero decirles a los hermanos gremiales que están equivocados”, señaló el jefe policial.

Además fue enfático al decir que "la Policía apoya sí o sí el reordenamiento de los mercados", que está llevando adelante el municipio y alentó a que los problemas se resuelvan por la vía del diálogo. 

Los comerciantes indicaron que permanecerán en vigilia en el mercado Abasto, pues temen otro operativo de la comuna. Varios empezaron a reconstruir sus puestos de venta, además indicaron que tienen el apoyo de comerciantes de otros mercados.