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Las grandes poblaciones del mundo definen su desarrollo a través de las áreas metropolitanas, que son entidades administrativas formadas por un conjunto de dos o más municipios integrados alrededor de un núcleo o metrópoli, vinculados entre sí por estrechas relaciones de orden físico, económico y social, y que para la programación de su desarrollo y para la prestación de servicios públicos requiere una administración coordinada.

Santa Cruz de la Sierra se ha expandido a lo largo de los límites municipales y se ha formado una mancha urbana que a su paso se fusiona con los municipios colindantes, compartiendo con estos no solo el flujo de población fluctuante por las actividades económicas que se desarrollan en la capital, sino también compartiendo los problemas que como ‘metrópoli’ le afectan al conjunto.

En Santa Cruz se respondió a ese desafío desde la Ley Departamental N.°110, que declara la creación de la región metropolitana como una necesidad departamental, como un espacio de gestión y planificación entre los municipios de Santa Cruz de la Sierra, Cotoca, La Guardia, El Torno, Warnes y Porongo. Este mecanismo optimiza la planificación y la inversión pública, posibilita la concertación de los objetivos municipales, departamentales y nacionales, genera equidad de oportunidades entre los municipios e impulsa la armonización de políticas públicas y estrategias de desarrollo.

Una región metropolitana revive la vocación planificadora de Santa Cruz, que tanto éxito dio para su desarrollo; basta con mencionar hitos como el Memorándum de 1904, que proponía una estrategia geopolítica de integración nacional e internacional; el Plan Bohan de 1942, que valorizó a Santa Cruz como una principal alternativa y región estratégica para la seguridad alimentaria y la integración de Bolivia; la planificación constante de aquel  Comité de Obras Públicas que fue gestor del desarrollo urbano y precursor de la atención en servicios básicos.

Uno de los efectos del crecimiento acelerado de la ciudad es que muchos municipios aledaños a Santa Cruz de la Sierra se conviertan en ciudades dormitorio, como es el caso de Porongo y quienes habitan en el Urubó reclaman una solución a la transitabilidad, dado que el puente que atraviesa el río Piraí no ha sido suficiente. Luego del periplo en la búsqueda de soluciones, el gobernador Costas ha propuesto una salida ingeniosa y de interés social, construir el Puente Metropolitano; mediante la aprobación de una ley departamental que establezca la creación de la ruta metropolitana 1, la Gobernación propone construir una doble vía y un puente en la zona del Urubó. Esto también constituye la puesta en marcha de la tan reclamada autonomía departamental, la vigencia del Estatuto y el relanzamiento de  la región metropolitana, porque siempre que Santa Cruz se decidió a crecer con base en una planificación, se gestaron cambios profundos y necesarios que irradiaron a Bolivia.