Desde Estados Unidos se rechazó este lunes la posibilidad de un canje entre el líder opositor venezolano Leopoldo López (preso en Venezuela) y el independentista puertorriqueño Óscar López Rivera (encarcelado en territorio estadounidense), y se lamentó que el presidente venezolano, Nicolás Maduro, propusiera "exiliar" a esa figura de la oposición.

La portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Jen Psaki, reaccionó así a la declaración de ayer domingo de Maduro de que "la única forma" de que firme un indulto presidencial a favor del encarcelado López es "para montarlo en un avión que vaya a los Estados Unidos (y) lo deje allá", a cambio de la liberación de López Rivera.

"No hay comparación posible entre estos casos (de López y López
Rivera)", dijo Psaki en su conferencia de prensa diaria.

"EE.UU. ha pedido reiteradamente la liberación de todos los
prisioneros políticos
, un llamado repetido por muchas instituciones
internacionales, pero el presidente Maduro propone exiliar a figuras
de la oposición en lugar de tener una discusión sobre las verdaderas
preocupaciones y problemas que enfrenta Venezuela", agregó.

Respecto al caso de López, prosiguió, "es lamentable que alguien
que debería tener la presunción de inocencia sea sentenciado en
televisión nacional por el presidente de Venezuela sin la conclusión
de un juicio".

"Los comentarios del presidente Maduro subrayan preocupaciones
que tenemos desde hace tiempo sobre la independencia del poder
judicial en Venezuela, la falta del debido proceso y el uso del
sistema judicial para silenciar a las voces de oposición", añadió.

Psaki no hizo comentarios sobre el caso del puertorriqueño López
Rivera
 quien, a punto de cumplir 72 años, está encarcelado desde
hace más de tres décadas en una prisión de Estados Unidos.

El independentista, considerado terrorista por unos y prisionero
político por otros, cumple hace 33 años una condena de 55 años por
conspiración sediciosa, a los que se añadieron posteriormente otros
quince años en 1987 por un intento de fuga.

Es actualmente el único encarcelado de los trece independentistas
puertorriqueños que en 1999 rechazaron la oferta de liberación que
les hizo el entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton.