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Un bombardeo alcanzó este viernes una clínica en la zona rebelde de la ciudad siria de Alepo, todavía conmocionada por las decenas de muertos en un ataque aéreo contra un hospital hace apenas 24 horas.

"La tierra temblaba a nuestros pies", explicaba un vecino del popular barrio de Bustan al Qasr, este viernes de nuevo bajo intensos ataques aéreos del régimen. "Los bombardeos no cesaron durante toda la noche, no pudimos pegar ojo", se lamentó a la AFP.

Para los habitantes de Alepo, la tregua entre el régimen y los rebeldes impuesta por Rusia y Estados Unidos a finales de febrero no parece más que un lejano recuerdo. Más de 200 civiles murieron en una semana en los bombardeos que alcanzaron la gran ciudad del norte, dividida desde 2012.

Los ataques en los barrios rebeldes causaron el viernes al menos dos muertos, una mujer y un niño, según un balance a media mañana del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). La televisión siria informó de tres personas muertas por disparos de cohetes de los rebeldes en las zonas controladas por el régimen.

Un corresponsal de la AFP en la parte rebelde contó al menos diez ataques. Los servicios de urgencias, por su parte, estaban desbordados y se apresuraban a ir a todos los barrios.

El bombardeo que alcanzó la clínica situada en el barrio de Al Marja, en el este de Alepo, causó varios heridos, uno de ellos un enfermero, y provocó graves daños en el edificio, indicó a la AFP la defensa civil.