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Fue idea de Evo Morales, y la asumió inmediatamente después de ver el mensaje del canciller chileno, Heraldo Muñoz, que dijo —a través de su cuenta de Twitter— que el expresidente Salvador Allende nunca había negociado una salida soberana al mar para Bolivia.

Fuentes allegadas al Palacio de Gobierno informaron que el mandatario envió una instrucción al Ministerio de Comunicación: publicar una solicitada dominical en el diario El Mercurio de Chile reafirmando las palabras del ex presidente chileno cuando expresó que Bolivia volvería a las costas del Pacífico con soberanía.

El trabajo se inició el jueves 19 de febrero, y el diseño llegó el 21 a Santiago, vía correo electrónico. Un día después, salió la publicación a colores en la página nueve del rotativo. Ese mensaje costó 11.500 dólares.

El presupuesto corrió por cuenta del Ministerio de Comunicación, explicaron en esa cartera de Estado. El arte fue diseñado por expertos del área y, antes de ser enviado a Santiago, fue aprobado por Evo Morales. El mandatario dio su visto bueno, aunque pidió algunos cambios que no alteraron el arte original.

El precio no fue un problema, señalaron las fuentes. Existe la instrucción desde el Gobierno de no escatimar gastos para apuntalar la demanda marítima. Y ese mensaje fue expresado por el vicepresidente Álvaro García. La autoridad remarcó en 2013 que la causa tiene un “presupuesto ilimitado”.

Actualmente, la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima (Diremar) cuenta anualmente con un ingreso público de 1,5 millones de dólares. Este monto se ejecuta generalmente en asuntos operativos, como los viajes a varios países del vocero de la demanda y expresidente, Carlos Mesa.

No hubo problemas
El Mercurio mandó su tarifario al Gobierno el sábado. Desde el Palacio dijeron que no hubo problemas en aceptar el monto. Este medio accedió a la tabla de costos del rotativo y comprobó que la solicitada boliviana costó 11.500 dólares. La cifra fue ratificada por una fuente del Gobierno, que también contó los trabajos para lograr publicar la solicitada en Santiago.

La idea era publicar en los dos periódicos chilenos más influyentes. La Tercera puso reparos y no mandó su tarifario. Fue un rechazo diplomático, ya que se negó justificando que los espacios estaban copados.

Eso no sucedió con El Mercurio. El diario no puso condicionantes, ya que la negociación empezó el jueves 19 y se cerró un día antes de la publicación.

EL?DEBER se contactó con el área comercial de El Mercurio. En esa sección evitaron dar el monto que pagó la administración de Evo Morales porque “se protege la relación entre la empresa y el cliente”. Sin embargo, se accedió al tarifario del medio de comunicación y se ratificó que el pago de una solicitada —de iguales características a la que se publicó— durante cuatro domingos seguidos cuesta 46.000 dólares. O sea, publicar un solo domingo equivale a $us 11.500.

Este medio mandó un cuestionario al director de El Mercurio, Cristián Zogers, previa coordinación con una de sus asistentes. El periodista no respondió el requerimiento hasta el cierre de esta publicación.
Tampoco lo hizo el presidente de la Asociación Nacional de La Prensa (ANP) de Chile, Ricardo Hepp Kuschel, para conocer si la publicación del inserto en El Mercurio provocó inconvenientes al rotativo chileno.

Sin embargo, el diputado chileno Jorge Tarud, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja del vecino país, criticó la iniciativa boliviana y destacó la “libertad de prensa” que se practica en su nación. “Lamentamos la intención del Gobierno boliviano, pero este país respeta la libertad de prensa y de expresión, y no vamos a crucificar a un medio que practica sus derechos”, dijo.

El legislador consideró que la estrategia boliviana tiene como objetivo “dividir” a la opinión pública chilena y pidió a sus colegas “no pisar el palito” ante las “arremetidas” de Evo Morales.

Esa visión es diferente a la de Octavio Gonzales, presidente del Partido Humanista de Chile, que expresó su intención de mediar en el diferendo marítimo. Sobre la publicación, la consideró como “algo normal” y que no debería “dañar” la imagen del medio de comunicación.

“Debemos reiniciar el diálogo, debemos dejar a un lado toda esa guerra mediática y volver a sentarnos. Yo acepto reunirme con Carlos Mesa, porque no podemos cerrar esas puertas del diálogo”, solicitó Gonzales.
La estrategia comunicacional del tema marítimo abarca dos aspectos.

La socialización de la demanda, que está en manos de Carlos Mesa y que tiene como objetivo explicar el porqué Bolivia decidió acudir a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) para volver al mar. En esta etapa también participan los legisladores, dirigentes sociales y autoridades que viajan al exterior para participar en diversos foros internacionales.

La estrategia
El otro aspecto es la utilización de medios de comunicación, que ha sido encargada por la Cancillería y el Ministerio de Comunicación. En este punto se manejan estrategias bajo el fin de “concienciar” a la población sobre las razones por las que Bolivia perdió su mar y recupera las promesas incumplidas por Chile.

Al respecto, el viceministro de Gestión Comunicacional, Marcelo Elío, destacó esta estrategia y prefirió no hablar de montos ni planes a futuro. “Lo que debemos valorar son los frutos que alcanzamos. Vemos nerviosismo en Chile, pero sabemos que la palabra final está en La Haya”, destacó la autoridad.

El senador chileno Pedro Araya expresó su preocupación por el “gran despliegue comunicacional” que realiza Bolivia. “(Sobre la publicación en El Mercurio) me parece que hay irresponsabilidad e ingenuidad de algunos chilenos, sabemos que hay libertad de expresión, pero en estos momentos vivimos un momento complejo”, consideró. Se sabe que Bolivia alista una nueva estrategia en Santiago