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Son empresarios exitosos, en algunos casos heredaron su fortuna y lograron consolidarla antes de dar el gran salto a la política, otros construyeron sus imperios económicos desde abajo. Lo que tienen en común es que todos lograron convencer a las masas populares y gracias al voto terminaron por convertirse en el presidente de su país.

Mauricio Macri, 1959

Es el caso más reciente. El presidente electo de Argentina es hijo de Franco Macri, líder del Grupo Macri-SOCMA, uno de los emporios económicos más grandes de Argentina, que ha desarrollado actividades en el sector automovilístico, la construcción, la recolección de basura, el correo y envíos, la comunicación, la minería, y medios de comunicación.

Desde su juventud ocupó posiciones directivas en diversas empresas de propiedad de su familia. Además su nivel económico le permitió convertirse en presidente de Boca Juniors, luego dio el salto a la política, comenzando como diputado, jefe del Gobierno de Buenos Aires y ahora presidente de Argentina.

Horacio Cartes, 1956

El actual presidente de Paraguay, con mandato hasta 2018, nació en el seno de una familia acaudalada y a partir de ahí forjó un emporio económico que tiene negocios en diversas áreas de su país.

Es accionista de 25 empresas con 3.500 empleados. Fundó Cambios Amambay, que se convirtió en el Banco Amambay. Fue socio de Tabacalera del Este y creó Tabacos del Paraguay. Compró además Licorería Acosta, que pasó a denominarse Bebidas del Paraguay.

Guarda similitud con Macri porque antes de saltar a la política fue dirigente deportivo presidiendo el Club Libertad. 

Sebastián Piñera, 1949

Político, empresario e inversionista, fue presidente de Chile entre 2010 y 2014. Según el ranking 2014 de la revista Forbes, posee una fortuna estimada en 2.400 millones de dólares, es el séptimo más millonario de su país.

El origen de su inmensa fortuna tiene que ver con la creación de Bancard S.A., que trajo a Chile las tarjetas de crédito Visa y Master Card. 

Como dueño de la Sociedad Bancard Inversiones Limitada tiene acciones en la Red de Televisión Chilevisión y una decena  de empresas inmobiliarias y agrícolas.

La fortuna del expresidente se duplicó durante su mandato, lo que fue duramente cuestionado por políticos de su país. 

Vicente Fox, 1942

El expresidente de México, 2000- 2006, comenzó a trabajar en Coca Cola a mediados de los años 60, pasó de supervisor de ruta a presidente de la división de América Latina en solo once años. La experiencia al frente de esta multinacional le sirvió para amasar su gran fortuna.

Creó el Grupo Fox, que junta empresas dedicadas a la agricultura, la ganadería, la agroindustria y la fabricación de botas y zapatos.

Fox fue denunciado, tras dejar la Presidencia, de haber aumentado su fortuna de manera irregular mientras se encontraba al mando del Gobierno de México.

Gonzalo Sánchez de Lozada, 1930

Fue presidente de Bolivia, (1993- 1997 y 2002-2003), es además considerado el artífice del inicio de la política económica neoliberal cuando ayudó a diseñar el decreto 21060 durante la presidencia de Víctor Paz Estenssoro, a mediados de los años 80.

Fundó a mediados de los años 50 la compañía Edel del Sur (Comsur), la más importante del país, de la que fue gerente hasta 1962. El negocio de la minería y el petróleo fue la base de su fortuna, que para mediados del siglo XX ya se calculaba en 600 millones de dólares.

Sánchez de Lozada no regresó al país desde octubre de 2003, cuándo debió huir a los Estados Unidos tras renunciar a la Presidencia en medio de la denominada "Guerra del Gas". Actualmente se tramita su extradición para que sea sometido a juicio por este caso. 

Los casos Berlusconi y Trump

Más allá de las fronteras latinoamericanas hay algunos ejemplos de grandes empresarios que se inmiscuyeron en política. Uno de los más resaltantes es del italiano Silvio Berlusconi, magnate de los medios de comunicación, siendo dueño de varios canales, periódicos y cadenas de cine. Además es propietario del club Milán. Llegó dos veces a ser primer ministro de Italia (1994-95 y 2001-2006).

Vale la pena mencionar a Donald Trump, el polémico millonario estadounidense que aspira a convertirse en presidente de los Estados Unidos. Actualmente es precandidato del Partido Republicano. Su imperio empresarial se levantó en el área de la construcción de casinos, hoteles y viviendas de lujo.

¿Por qué un millonario quiere ser presidente?

Lo que postulan los empresarios exitosos que se metieron a la política es que un país se puede gestionar como una empresa, por tanto si hubo éxito en la práctica privada también lo habrá en la pública. 

El activista y teórico David García Aristegui, considera que los que insisten en que una democracia moderna puede gestionarse como una empresa son “populistas en sentido estricto: pretenden hacernos creer, porque les conviene, que existen soluciones muy simples para problemas muy complejos”.

La creencia de que un millonario es el político perfecto porque con tanto dinero no robará ni se convertirá en corrupto es también un argumento fragil, para Arístegui, ya que es evidente que más de un adinerado metido en política se ha servido de ella para aumentar su fortuna.