Opinión

¿La bandera de quién?

El Deber Hace 3/15/2018 8:00:00 AM

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No ha llegado al mundo la bulla, pero de puertas adentro fue un estruendo. La bandera del mar peleaba con desesperación por ser la noticia. Discursos y gastos interminables, banda, bombo y cohetillos han reventado por todas partes. Era el único quehacer del Ejército, era la tarea de cientos de maestros, era la ocupación urgente de alcaldías y de ministerios. Por días fue el único rubro del presupuesto nacional. Dice que querían un récord mundial, pero quieren más.

Realmente, la bandera aquella es un símbolo, pero no es el símbolo que necesita nuestra Bolivia. Nunca ha sido inteligente ni patriótico buscar culpables de la pobreza nacional, de la mediocridad. Nunca dieron frutos los lamentos de nuestros antepasados. Hace más de un siglo que se construye el llanto más grande del mundo por nuestro mar perdido. Mirar hacia atrás es mirar al pasado y volvemos a esa postura precisamente ahora, cuando debiéramos estrenar esperanzas y esfuerzos nuevos para ponernos de pie, para crecer, para avanzar mirando hacia adelante. Cuando debiéramos empezar a construir juntos una patria rejuvenecida, seguimos con el mismo gemido de 200 kilómetros de lástima, de 100 años de llanto por la guerra perdida, por el tesoro que tuvimos y nos arrebataron.


¿No hubiera sido un símbolo de la nueva Bolivia que esos miles de voluntarios cosieran 80.000 sábanas para nuestros hospitales? Necesitamos mucho más, pero sería un luminoso símbolo de que trabajamos para superar nuestras limitaciones y construir nuestras propias soluciones. ¿No hubiera sido un precioso símbolo escribir un millón de páginas de inteligentes y optimistas planes de estudio que resuciten nuestros colegios? Necesitamos infinitamente más, pero sería un llamativo símbolo de determinación y de claridad. ¿No hubiera sido un signo esperanzador que nos reuniéramos de todos los pueblos y sectores del país para trabajar juntos para curar cualquiera de nuestras heridas nacionales? En cualquier faceta de nuestra vida se podrían encontrar símbolos de empuje, de solidaridad, de justicia, de producción, de crecimiento.


La larguísima bandera aquella no es solamente el símbolo de la plañidera. Esa bandera azul es el símbolo, es la bandera del MAS. Y eso es lo que han desplegado incansables por todo el país. Es el MAS que quiere esconder tras la inmensa bandera los nubarrones de protestas, de tensiones y de hastío. Es un esfuerzo desesperado del MAS por recuperar, con el regalo de un mar imposible, la fe que el pueblo ha perdido.
Pueden haber cosido la bandera más larga del mundo, pero nos ofrecen una bandera vacía y engañosa. Le faltan las ilusiones, la claridad y la verdad que le faltan al MAS.