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Su diminuta figura apenas se nota delante del instrumento, pero sus pequeñas manos se mueven con una destreza que deja impresionados a quienes la escuchan. Olga Papu Claure tiene apenas siete años y toca como una experta el órgano de viento de 1884 que se encuentra en la iglesia del Plan Tres mil.

Olga viene de una familia de músicos y a los cinco años comenzó a estudiar violín, pero un año después cuando vio a su padre, Waldo Papu,, que también es luthiers, tocar un órgano manual y con pedal, supo lo que quería. En un mes la niña, que entonces solo tenía seis años, ya estaba tocando como si hubiese pasado clases durante más de un año.

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Emociona verla tocar "Novia Santa Cruz", "Sonata" o repertorios misionales y es que, según sus maestros, Olga cuenta con todas las características de los mejores músicos: destreza, habilidad, buen oído y disciplina.

“Toco sin parar y ensayo hasta que me sale la canción”
, dice con cierta timidez y con una voz casi imperceptible, a lo que su padre agrega, que en poco tiempo toca perfecto y le pide más partituras.

El domingo, a las 11:00, ella actuará con la orquesta Paz y Bien, bajo la dirección Ronald Chinchi, en la iglesia de San Ignacio de Velasco.

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