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Tres días después de la derrota ante Wilstermann en el estadio Tahuichi (0-2), por la novena fecha del torneo local, la dirigencia del club Destroyers pidió formalmente la apertura de un proceso contra el cuarteto arbitral de ese partido, a la cabeza del potosino Orlando Quintana, además plantea la recusación de ese cuarteto para que no sean designados en ninguno de los siguientes partidos y torneos.

Todo se origina por el primer gol del equipo visitante anotado por el brasileño Serginho (antes de rematar se llevó con la mano el balón), en una acción que ni el árbitro Quintana ni sus asistentes (Samuel Jancko y Róger Basualdo), menos el cuarto árbitro (José Luis Mendoza) se percataron de la jugada viciada de nulidad, contraria a los principios del juego limpio, indica la carta enviada al Comité Superior de Árbitros y al presidente de la Liga, Carlos Ribera, para que tomen cartas en el asunto.

Durante una conferencia de prensa la mañana de este martes, los dirigentes Pedro Rivero Jordán, Wálter Castedo y Robert Blanco lamentaron haber llegado a esta instancia, argumentando que el equipo viene soportando cuestionables actuaciones de los árbitros y sus colaboradores, y que no son de ahora, incluso desde cuando disputaba los torneos por Copa Bolivia y Simón Bolívar.

Además, Rivero recordó que “coincidentemente” Destroyers ha venido sufriendo faltas penales y un promedio de cuatro tarjetas amarillas por fecha. Blanco matizó este dato graficando los penales que sufrió el cuchuqui justo en los partidos contra Bolívar, Oriente Petrolero y Wilstermann, considerados equipos grandes del fútbol boliviano.

“Nosotros queremos creer en la buena fe de los árbitros, pero venimos soportando fallos arbitrales que van más allá de cuestiones de interpretación de las reglas del juego”, manifestó Rivero, a tiempo de ratificar el pedido de la apertura de un proceso y la recusación de los cuatro árbitros del partido disputado el sábado.