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Fue designado embajador de Bolivia en Brasil hace dos años y ocho meses.?En abril dejará el cargo por decisión del Gobierno. Hoy explica a EL DEBER qué pasó.

¿Hasta cuándo permanecerá en la embajada?
Hasta el 30 de abril seguiré siendo el embajador de Bolivia. El 30 de abril concluye mi misión a las 17:00. Cerraré la oficina y entregaré la llave a un funcionario que ha sido designado para recibirla, que es el primer secretario.

¿Usted deja la embajada o lo cambian?
No voy a mentir. El presidente me llamó personalmente para invitarme. Él tiene derecho a decirme: “Gracias Jerjes por tus servicios”. Y eso es lo que ha hecho. No sé por qué. Habría que preguntarle a él. Yo no tengo denuncia, no tengo proceso, porque si se me quería botar con ignominia, debían iniciarme un proceso. Por el contrario, tengo una carta en la que se agradecen mis servicios a Bolivia. No dicen si trabajé bien o mal. Solo se me agradece.

¿A qué atribuye el cambio?
No tengo la menor idea. Yo entiendo que es un problema de decisión política. Mi cargo era decisión política, porque yo no soy diplomático de carrera, por lo que nadie debe extrañarse.

¿No es ingrato que le manden una carta simplemente, sin darle explicaciones?
No, es político. Y no es que me voy a volver opositor ni voy a hablar mal de Evo Morales. No es mi estilo. Sigo siendo Jerjes Justiniano. Consideré mi venida porque soy militante socialista y podía apoyar al proceso. Y eso es lo que he hecho como socialista. Seguiré siendo socialista. Quise irme el año pasado pero decidí quedarme cuando me dieron los recursos para construir la embajada. Ya se ha empezado a construir y cuando me vaya, estará listo el 90% de la edificación.

¿Al llegar no tenía recursos?
No. Durante 45 años Bolivia se comprometió a construir la embajada en la zona donde radican las embajadas, en un terreno de 25.000 metros cuadrados, que el Gobierno de Brasil nos donó. Con orgullo digo que el Gobierno de Evo cumplió. Y eso es mi gestión porque yo convencí al compañero Evo.

¿Cuánto cuesta la obra?
2,2 millones de dólares.

¿Cuál es su relación actual con el presidente?
Igual. Yo nunca hablaba con el presidente con mucha frecuencia. Lo he visto en diciembre, en una reunión que tuvimos los embajadores con él. Lo saludé y él me saludó. Comprenderá que no es tan fácil conversar con el presidente. Me saludó, nos dimos la mano. Él vino aquí (Brasilia) en enero, a la posesión de la presidenta Dilma Rousseff y yo estaba de vacaciones. Le preguntó al primer secretario: “¿Dónde está Jerjes?” y él respondió que estaba de vacaciones en Santa Cruz. El presidente dijo: “¡Ah ya!”, y nada más.

¿Habrá sido determinante esa ausencia suya para que se decida su cambio?
Puede ser. No lo sé. Habría que preguntarle al presidente. Puede ser que se hubiera molestado porque yo no estaba. Yo no lo sé.

¿Qué hará después de dejar la embajada?
Seguiré siendo Jerjes Justiniano Talavera, un socialista convencido. Y voy a dedicarme a cuidar a mis nietos, ver a mis amigos, a los que extrañé. Voy a volver a la tranquilidad de mi hogar.

Usted se fue con el objetivo de iniciar un proceso contra la revista Veja, por una publicación. ¿Lo cumplió?
Hemos cumplido todo. Hemos presentado la demanda ante el Gobierno de Brasil, que respondió. Se enviaron cuatro notas a la revista para que se retracte e hice las consultas para contratar abogado.

Lamentablemente, los estudios jurídicos son caros. Para pelear contra la revista Veja, y además representar al Estado boliviano, nos cobraban 500.000 dólares. Hice la consulta y dado el precio, optamos por no iniciar juicio, sino una campaña para aclarar lo que publicaron.

¿Qué respondió el Gobierno de Brasil a sus notas?
Que una acción judicial del Gobierno estaba garantizada, que teníamos libertad para iniciarla contra la revista y que teníamos derecho a pedir que se rectifique. Que era el juez el que debía determinar qué se debía hacer.

¿Qué respondió la revista Veja?
Nada. No responde nada. Incluso visité personalmente a la revista y hablé con la coordinadora de la revista. Respondió que me iba a garantizar una respuesta del director.

¿Cómo queda la relación entre Brasil y Bolivia después de la tensión que hubo por la presencia allá del exfiscal Marcelo?Soza y el exsenador Róger Pinto?
La situación de ellos está en manos del Conare, que no ha emitido resolución. Aún estudian ambos casos, ellos están en situación transitoria. Nosotros, como Estado, no podemos hacer nada.

¿Mejoraron los niveles de coordinación en las fronteras?
Hay comités de desarrollo fronterizo. Con el gobernador de Mato Grosso teníamos el plan de desarrollar un polo en la frontera, especialmente en Cáceres, donde se había tratado la posibilidad de trasladar a 15.000 bolivianos que viven en San Pablo, en calidad de semiesclavitud, garantizándoles trabajo y que Brasil garantice el mercado. He tenido que pedirle al gobernador de Mato Grosso que suspendamos la reunión hasta que llegue el nuevo embajador, porque no puedo asumir compromisos