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El papa Francisco aseguró que no se ofendió por el crucifijo sobre la hoz y el martillo que le regaló el presidente Evo Morales. "Yo entiendo esta obra, para mí no fue una ofensa", dijo el pontífice en el viaje de regreso de su gira por Latinoamérica.

El regalo de Morales al papa, una cruz con forma de hoz y martillo que había diseñado el jesuita Luis Espinal, generó polémica entre aquellos que lo consideraron un insulto o algo ofensivo contra la religión.

El Pontífice aclaró que hay que contextualizar la obra con el momento en el que vivió el artista que la creó, el jesuita español afincado en Bolivia Luis Espinal, torturado y asesinado.

El papa  indicó que no sabía que el padre Espinal era también escultor y poeta y calificó el objeto de "arte de protesta". Puso como ejemplo de este tipo de arte una escultura que vio en Buenos Aires y que representaba a un Cristo sobre un bombardero y que quería servir de crítica para "un cristianismo aliado con el imperialismo que bombardea".

Reconoció que el arte de protesta, "en algunos casos, puede ser ofensivo", pero que esta vez no lo fue y que se ha llevado consigo el regalo que le hizo Morales.

Francisco explicó que el padre Espinal era uno de los exponentes de la Teología de la Liberación, en la que una de sus muchas ramas "proponía el análisis marxista de la realidad".  Relató que Espinal era un entusiasta "de este análisis de la realidad marxista y también de la teología usando el marxismo" y de esto "surgió esta obra, de genero de protesta".

Aclaró que donó a la Virgen de Copacabana las dos condecoraciones que le entregó Evo Morales, ya que, aunque el presidente lo hizo con buena voluntad, él "no recibe condecoraciones". "En cambio el Cristo lo traigo conmigo", concluyó.