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En años anteriores, Carlos Fernández acababa la venta de 250 palmas en la segunda misa de la iglesia San Roque, pese a que competía con cuatro vendedores más. Ayer, a esa misma hora, aún le quedaba la mitad de su mercadería, al igual que a otra señora apostada sobre la calle Manuel Ignacio Salvatierra.

Adentro del templo, la imagen de la Virgen de Schoenstatt se encontraba solitaria en una nave lateral sin feligreses, mientras que en el área central, los asistentes a la misa del Domingo de Ramos se sentaban salpicados en las bancas de madera.

La disminución del público en las misas matinales quedó en mayor evidencia en la catedral, donde convergen centenares de católicos que parten en procesión desde sus parroquias para escuchar la misa oficiada por el monseñor Sergio Gualberti.

A pocas cuadras, el Señor de Mayo, observaba desde su cruz a una iglesia San Francisco con poca asistencia; y el ‘pahuichi’ de la Mansión rara vez se ha visto con más de la mitad de sus asientos de tacuara sin devotos.

La vecina Dolly Rivero culpa a las elecciones por la inasistencia de la gente a la iglesia. “Las fechas del Señor se respetan. Deberían adelantar o retrasar las elecciones para no cortar el tráfico vehicular e impedir que lleguemos a misa”, expresa en la puerta de su parroquia, la Jesús Nazareno. A su lado, la vendedora de palmas Alejandra García le da la razón, porque aún le quedan muchas canastas, cruces y otras formas de trenzado de palma, adornados con flor de penacho y albahaca.
El panorama político era distinto en el centro, en filas largas y bajo un sol que calentaba a 30ºc, los vecinos aguardaban su turno para validar su voto.

Esto se comprobó en el colegio Obispo Santistevan, donde cada una de las cuatro mesas de sufragio habilitadas, tenía más de diez personas en espera. Igual sucedía antes del mediodía en el recinto que compartieron los colegios Manuel Ignacio Salvatierra y el Basilio de Cuéllar.
En los alrededores, se percibía poco movimiento vehicular y las bicicletas fueron el medio de transporte más común, empleado principalmente por jóvenes aficionados que lucían los trajes deportivos fosforescentes a la moda, cascos y otros implementos profesionales.

BARRIOS, CON LAS PALMAS ARRIBA
Saliendo del segundo anillo, los vecinos dieron una gran bienvenida a la Semana Santa. Familias, que reunían a varias de sus generaciones, coparon la capilla del Divino Niño, de la avenida Mutualista y la parroquia y santuario Señor de los Milagros, de Urbarí.

Igual multitud invadía casi al mediodía el módulo educativo Gastón Guillaux, cuyos pasillos quedaron estrechos para el flujo de votantes. También fue hora pico en los colegios San Martín de Porres y La Madre.

EN LAS ZONAS ALEJADAS

La capilla Cristo Servidor fue insuficiente para los fieles que toman la avenida Che Guevara, del Plan Tres Mil. A primera vista solo se ven palmas en alto, apenas son las 8:00, los 20 grados de temperatura hacen agradable la estadía en plena avenida y ni un canal de drenaje es obstáculo para quienes, en plena jornada electoral, optaron primero por cumplir con sus obligaciones religiosas antes de emitir el voto.

Tampoco se han tomado una tregua el Domingo de Ramos los vendedores ambulantes que circulan entre las familias que escuchan las palabras del sacerdote. Rosarios, pulseras, raspadillos, pipoca y comida variadísima esperan por los ocasionales compradores, mientras el sacerdote sigue, apacible, con la lectura de la palabra. Cuatro cuadras más allá, en la unidad educativa Buenas Nuevas el panorama es distinto. La votación aún no comienza y los que ya llegaron buscan información para encontrar su mesa. Mientras que la Iglesia Hombres Nuevos aún está cerrada, los más madrugadores ya se dan cita en el colegio Fe y Alegría Nueva América.

Pequeñas tiendas locales abiertas completan el panorama de una jornada en la que se vio más movimiento del que podía preverse.
Muy cerca, en el colegio Fe y Alegría Santa Cruz de la Sierra, de la Villa Primero de Mayo, las canchas se han convertido en lugares de juego de padres e hijos, a la espera por el turno para emitir el voto y los pequeños corretean como si se tratara de un día de clases. Oriana Dorado, de no más de 10 años y una palma en la mano, recorre el lugar, haciendo gala de su entusiasmo infantil.

Se levantó temprano, con su padre, Adalid, sus dos hermanas menores y su madre. Estuvieron en la misa de las 8:00, una de las cuatro celebraciones de la parroquia de la plaza de la Villa.
Un poco más preocupadas están Raquel Pizarro, Fanny Núñez y Jimena Vaca, tres de las nueve miembros de la organización religiosa que, desde febrero busca reunir Bs 2.300 para pagar la banda que acompañará la procesión del Santo sepulcro, la próxima semana. Instaladas en la puerta de la iglesia de la Villa quieren que finalice la misa para vender platos de patasca. “Cuando me desocupe voy a votar”, dice una de ellas.

En la Pampa de la Isla, comerciantes de la feria dominical abrieron sus puestos de venta como cualquier otro domingo. Las caseras llegaban a pie e incluso en mototaxis para comprar productos.
A partir de las 16:30 las calles cruceñas que habían permanecido despejadas durante casi toda la jornada, volvieron a ser inundadas por vehículos,

bendición de palmas. Los comerciantes dicen que vendieron menos que en otros años, sobre todo dentro del primer anillo

Bendición de palmas. Los comerciantes dicen que vendieron menos que en otros años, sobre todo dentro del primer anillo. FOTOS: RICARDO MONTERO/ÁNGEL FARELl/FUAD LANDÍVAR