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Los gobiernos de EEUU, Canadá y 14 países europeos expulsaron de forma coordinada ayer a unos 107 diplomáticos rusos, varios de ellos acusados de espionaje, como respuesta al ataque químico contra un ex agente doble en el Reino Unido.

Se trata de una reacción en bloque al ataque químico contra el exagente Sergueï Skripal y su hija, ocurrido a inicios de marzo en Salisbury, Reino Unido, en un atentado que el Gobierno británico atribuye a Rusia.

El Gobierno ruso, en tanto, reaccionó con energía y afirmó que la decisión conjunta de expulsar diplomáticos era un "gesto provocador".
El paso más enérgico quedó a cargo de la Casa Blanca, que ordenó la expulsión de 60 diplomáticos rusos -incluyendo 12 que trabajan en la representación ante la ONU-, a los que acusó de ser "oficiales de inteligencia".

Además, el presidente estadounidense determinó el cierre del Consulado de Rusia en la ciudad de Seattle, en el noroeste del país, a raíz de su proximidad con la base de submarinos de Kitsap y de la base de la gigante aeronáutica Boeing.

 Así, los 12 rusos que actúan en la representación ante la ONU y otros 48 destinados en Washington y Nueva York tienen ahora un plazo de una semana para abandonar el territorio de EEUU.

Reacción de Moscú
Moscú reaccionó enérgicamente a la expulsión de sus diplomáticos. “Esta decisión inamistosa no quedará sin respuesta", apuntó la cancillería rusa.

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