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El presidente del Senado, Alberto Gonzales (MAS) adelantó que la Asamblea Legislativa investigará las denuncias hechas por el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, en torno a eventos desestabilizadores y de posible magnicidio que se habría querido ejecutar entre los años 2007 y 2009, y ver si estos continúan vigentes.

El sábado, Quintana se refirió, en una conferencia de prensa en Palacio de Gobierno, a un libro publicado en septiembre pasado que recoge las investigaciones realizadas por los estadounidenses Alexander Main y Dan Beeton a partir de los citados documentos de WikiLeaks.

De manera general, dijo que la embajada en 2007 instaló un centro de operaciones para llevar adelante el golpe cívico-prefectural, que era el plan A, que era el golpe al Gobierno; y el plan B, que era el asesinato del presidente Evo Morales.

“Estas denuncias deberían ser una señal para evitar que esos intentos puedan todavía mantenerse vigentes”, expresó.

Manifestó que esos aprestos, fueron parte de un momento muy particular y muy difícil y que seguramente, todo eso va a ameritar una lectura, una interpretación y una investigación bastante profunda. “Sin duda. Estos son elementos que nos van a mover a todos”, dijo Gonzales, aunque no se refirió a ninguna comisión investigadora en particular.

Es muy posible que la embajada norteamericana se pronuncie en las próximas horas.

Realidad falsa
Al respecto, la oposición cree que el Ejecutivo inventa una realidad en su beneficio y no cree que prospere una investigación legislativa.

“Nuevamente se está falseando la realidad. Viendo el texto original, lo que se menciona son planes de contingencia para sus ciudadanos, frente a posibles conflictos políticos en el país. Durante estos casi 10 años de gobierno, el presidente Evo Morales y sus ministros han denunciado muchas conspiraciones y nunca pudieron probar alguna”, dijo.

El representante de la agrupación Nuevo Poder Ciudadano (NPC), Germán Antelo, manifestó, por su parte, que el Movimiento Al?Socialismo (MAS) utiliza la misma política que ha logrado con sus ministros en sentido de que está en peligro la estabilidad, de que hay un intento del imperio de tumbarlo, de asesinarlo y, por lo tanto, todo aquel que venga del oriente y que asuma un rol de liderazgo, lógicamente es descalificado.

“Han asumido la misma política con la que se iniciaron en su Gobierno”, dijo