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"No podemos estar fuera de las relaciones en un contexto internacional muy importante en lo político", afirmó el presidente Evo Morales y minutos después entregó al encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos (EEUU), Peter Brennan, el "Libro del Mar". 

Desde el 11 de diciembre de 2014 las relaciones entre ambos países intentaron ser más cercanas. Ese día el Canciller de Bolivia, David Choquehuanca dijo "hemos propuesto organizar una reunión al más alto nivel. Que se reúnan el presidente Evo Morales y el presidente Obama".

La estrategia del país se sustenta en socializar, lo más posible, los argumentos expuestos contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. Cuatro expresidentes estadounidenses respaldaron el clamor nacional. 

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Sin una confirmación, ambos mandatarios coincidieron en la VII Cumbre de las Américas, en Panamá, aunque sin una reunión bilateral. Pese a eso, fue el propio Morales que en abril de esta gestión señaló que "sí queremos tener relaciones diplomáticas, relaciones de cooperación, de inversión y no de competitividad".

Todas esas declaraciones dejaron atrás lo dicho por Morales en 2012, cuando en un acto público afirmó que "tener relaciones con la Embajada de Estados Unidos es como una caca", durante una celebración por el día de la descolonización. 

Hoy el primer mandatario sostuvo, casi después de ocho años, un encuentro con un diplomático de EEUU, después que una delegación de ese país llegara a Bolivia para presenciar el inicio de su nuevo mandato, en enero de esta gestión. 

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En una entrevista exclusiva con EL DEBER, Brennan dijo en diciembre de 2014 que "Para EEUU es inteligente aceptar statu quo con Bolivia" y  mostró su interés por apoyar proyectos de cooperación en el ámbito productivo.

Durante abril de 2015 el Canciller de Bolivia y el encargado de negocios sostuvieron una reunión a puertas cerradas, en pos de iniciar los acercamientos para restablecer las relaciones entre ambas naciones, preludio de lo que sucedió hoy.

Expulsión de embajadores

La embajada estadounidense en territorio nacional funciona con distintos encargados de negocios desde septiembre del 2008, cuando el presidente, Evo Morales, expulsó al embajador Philip Goldberg, tras acusarlo de una supuesta conspiración en su contra.

La misma gestión y ante las acusaciones, la casa blanca determinó, en reciprocidad, expulsar al entonces embajador boliviano, Gustavo Guzmán. Desde entonces no existieron más encuentros para reponer relaciones, salvo el acuerdo marco de 2011.