Opinión

Acerca de la unidad nacional

El Deber Hace 10/14/2018 8:00:00 AM

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Nación es un conjunto de seres que comparten cultura, lengua y costumbres. Un Estado se determina por los anteriores atributos más la posesión formal de un territorio. Desde la paz de Westfalia (1648), en Europa se inició un orden internacional basado en la soberanía de los estados. Desde esa ciudad alemana se estableció el principio de que la integridad territorial y la soberanía fundamentan la existencia de los Estados. Así surgió el Estado nación contemporáneo.

La mayoría de los Estados son plurinacionales, ese no es un “atributo” boliviano y, mucho menos, original. La diferencia estriba en que acá -desde la aplicación de la nueva Constitución Política del Estado (2009)- se ha denotado explícitamente lo de “Estado Plurinacional” hasta el punto de cambiarle el nombre a la República de Bolivia. Los Estados multinacionales tratan de crear un concepto de nación única pero en simultáneo respetando etnias y diferencias. Tal el caso de Sudáfrica, India, Canadá, Estados Unidos, Rusia y muchas otras naciones. Son plurinacionales pero ninguna se jacta de ello. Tienden más bien a consolidar una nación de naciones. En muchos casos lo han logrado exitosamente.

La llamada “unidad nacional” articula diferentes valores jurídicos, políticos, ideológicos, éticos, etc. El fortalecimiento y enriquecimiento de la unidad nacional se fundamentan no solo en las potencialidades y valores de la nación, sino también en el proceso de elaborar una idea fuerza sobre el futuro común. Y esto nos está faltando en Bolivia.

En nuestro país se habla todo el tiempo (y mucho) de unidad nacional, pero se la aplica poco. La concepción histórica de Bolivia ha sido centralista desde su creación y aún persiste, pese a unos pocos avances autonómicos. Asimismo, creemos haber sido erróneo el poner un énfasis casi demagógico en 36 “naciones”, cuando en realidad son etnias que expresan la rica diversidad de Bolivia en el marco de una sola nación indivisible, una nación que tiene que terminar de construirse. No hubo nada de eso. En lugar de ese sano propósito de unidad se persistió con el divisionismo artificioso de lo plurinacional y que no deja de ser irreal, pues en la práctica el modo aimara impuesto por la actual administración prevalece en detrimento de las demás culturas. Si queremos una veraz unidad, hay que edificarla y no tirarla abajo tras largos años de labor, tal como lo vemos ahora. Debemos reforzar un sentido de unidad nacional que esté por encima de todo y sea para todos los bolivianos.