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Recientemente fue distinguido por el Concejo Municipal por su aporte a la ciudad. Hugo Landívar es un empresario cuya voz se ha hecho escuchar dentro del ámbito privado como institucional de Santa Cruz.

Estuvo al frente de la Cooperativa de Teléfonos de Santa Cruz (Cotas) después de la crisis en la que la ciudadanía cuestionó su manejo, luego de que una directiva cuestionada fuera expulsada durante la asamblea de socios que se realizó en el estadio Tahuichi Aguilera.

En ese momento, miles de cruceños cuestionaron la institucionalidad cruceña.  El contexto actual también tiene en la mira a ciertas entidades del departamento y por eso buscamos dialogar con este inversionista, para conocer su visión acerca del momento y cómo es que se está proyectando. 

— Ha recibido una medalla municipal por su aporte a la región, ¿cómo le llega este reconocimiento? 
Para mí ha sido una sorpresa, fue muy grato que se fijen en mi persona. Pensé que era una persona anónima para el municipio. 

—¿Cuál cree que ha sido su principal aporte a la región? 
He participado en casi todas las instituciones cruceñas, aportando firmemente. Soy de quienes proponen y tratan de que lo propuesto se cumpla.

—A usted le tocó la conducción de Cotas después de la crisis. En este momento Santa Cruz está viviendo una situación parecida, de interpelación a la institucionalidad. ¿Cómo lo ve?
Yo creo que Santa Cruz nació indómita. Aquí hay mucho coraje, mucha entrega. Hay que ubicarse en ese contexto cuando hablamos de esta región. Están cambiando nuestros estilos de vida. Hay un desarrollo urbano muy dinámico y también en lo social. Todo eso, el cruceño no lo quiere perder, lo quiere proyectar hacia el futuro y, sobre todo, quiere que Bolivia sea parte también de estas ideas. De nada sirve una posición egoísta, sino más participativa, de compartir lo bueno que podamos transmitir a los otros departamentos.

—Hasta hace poco menos de un año, se decía que Santa Cruz no tenía líderes, pero de pronto aparecen estas movilizaciones callejeras, con jóvenes que le dan un mensaje al país desde esta región. 

Yo veo que es un gran compromiso, un gran reto. Nosotros tenemos líderes. Ahora, a nuestros líderes les está tocando vivir un momento de inflexión, donde hay cambios sociales y no sé si nuestros líderes están preparados para soportar todos esos embates. Sin embargo, creo que es cuestión de tiempo, que ellos vayan captando lo que realmente está pasando y acompañen a estas plataformas sociales, para poderlas apoyar y ser útiles. 

Por el momento, ha ganado más la iniciativa del pueblo que la iniciativa de los líderes, pero diría que son procesos. Los grandes cambios han nacido a través de la participación de la juventud en las calles y los líderes han tenido que adaptarse e interpretar esos cambios. Ese es el gran desafío de nuestra dirigencia, que pueda interpretar estos cambios y ser parte de ellos.
               
—No obstante, existe la posibilidad de que los líderes acompañen el proceso o que no lo hagan y que queden vencidos por la historia… 
Yo creo que tiene que haber una situación en que las plataformas sociales también comprendan que esta es una tarea dura para los líderes y que ellos tienen que ayudarse mutuamente, si se quiere un resultado en los términos que se plantea, ya que si no es así, no se llegará a proyectar una Santa Cruz moderna, con iniciativas, con deseo de de-       sarrollo que se sustenta en el trabajo de los cruceños.           

—Ha habido una sorpresa nacional de que el discurso contestatario al poder emerja desde Santa Cruz con las movilizaciones. 
Era el momento. El problema que estamos viviendo lo resumo en tres aspectos: defensa de la democracia, defensa de nuestra libertad y la convivencia pacífica de los habitantes de esta región y de todo el país. Si algo se va a quebrantar, nosotros vamos a salir en defensa de eso. Cuando hablamos de defender la democracia, estamos pidiendo que se respete al ciudadano, sus derechos, la propiedad privada, la iniciativa de cada uno, la libertad de expresión. Y la libertad  tiene que ser coherente con los ideales del cruceño, que son del desarrollo.

La convivencia pacífica se refiere a que a los cruceños nunca nos ha gustado estar en conflicto, aunque hay que dejar claro que todas las conquistas regionales se han conseguido luchando, nunca sentados, como ya ha ocurrido en el pasado.      

—Durante mucho tiempo se ha estigmatizado al cruceño como racista, separatista, etc. ¿Usted cree que ha cambiado esa mirada hacia nuestro departamento desde el resto del país?
De momento no, pero creo que a Santa Cruz se la está mirando de otra manera. El hecho de que haya una migración tan importante a esta región, significa que la gente que migra cree que quiere estar donde va a tener oportunidades, donde les gustaría vivir. Si eso lo piensa gran parte de la población que está viniendo es porque la gente se está preguntando qué está pasando en Santa Cruz.

El migrante que llega es bien recibido, de inmediato se hace parte del entorno social, no se lo margina. Eso refleja el espíritu integrador del cruceño, que es humanista, reflexivo y por eso pedimos que se lo respete.

—En las movilizaciones ciudadanas también se ha reprochado a los empresarios, bajo el argumento de que pactaron con el Gobierno, que hacen negocios y que no les importa la democracia. ¿Usted cómo lo ve?

Yo creo que es una mala interpretación. El empresario nunca pactó, lo que pedimos fueron facilidades para desarrollarnos en un ambiente en el que podamos hacer algo diferente, que las libres iniciativas valgan. Nunca el Gobierno dio un peso directamente a un empresario y cuando el privado pide algo, no es para él, sino para todos. Él tiene visión como líder, de visualizar cuáles son los problemas, cuáles son las facilidades que el Gobierno debería dar para poder avanzar. 

Cuando se habla de que el empresario esta en componendas, no busca facilidades para sí, sino para que la población salga adelante. Los recursos del Gobierno son finitos, los de los individuos son infinitos, porque son la suma de voluntades, de iniciativas, del trabajo de todos. Eso es más grande que el apoyo del Gobierno en términos económicos. Eso si nos interesa que la devolución de los impuestos sea bien aprovechada, que lo que entra por la explotación de recursos naturales sea bien invertido, que las cosas sean correctas y no que se deje de preguntar a este sector cuáles son las opciones más ventajosas para el país.
        
—Sin embargo, los empresarios tuvieron un rol político y después se dedicaron a los negocios. ¿Están bien en lo que hacen ahora o deberían tener otro rol? 
Yo creo que las organizaciones empresariales tienen que fortalecerse e innovar, no solo en lo tecnológico, sino en el manejo de las situaciones, es decir, este cambio social, el cambio de perspectiva que tiene el cruceño. Se necesita una integración social, mantener un estándar que nos permita trabajar.

El empresario, pese a no estar en la política, cuando actúa empresarialmente, está actuando dentro de la política. La política es el arte de que se faciliten las cosas en beneficio del ciudadano, entonces él actúa de manera directa en la política, no como político sino como empresario.

—¿Cree que cuando se reclama no se está comprendiendo a los empresarios? 
No vale la pena que las instituciones privadas actúen políticamente, porque se desgastan y se deterioran fácilmente. El empresario que se mete a la política, entraría en ese juego. No lo aconsejaría; lo que sí aconsejaría es que las instituciones se dinamicen y actúen dentro de las políticas del Gobierno, para mejorar la calidad de vida y del trabajo.

—Cuando habla de innovación, usted dice que se debe leer la realidad y acompañarla. ¿Cómo se puede hacer desde la institucionalidad?                                               
Estamos proyectando una Santa Cruz que sea líder a escala nacional. A futuro, vamos a tener un fuerte componente de la población boliviana por la migración; eso significa que vamos a tener un peso político muy grande, que aquí se va a definir el resultado de las decisiones que tomen los líderes políticos.

Eso hay que tener en cuenta, que nuestros líderes pasen de la mirada local a la mirada nacional porque ese es el gran desafío que tiene Bolivia, que Santa Cruz sea líder a nivel nacional, en todos los ámbitos, no solo en el económico, también en lo social. Y apoyados en esta dinámica, tienen que salir políticos, que asuman y vean este fenómeno no solo en la defensa de lo local, sino nacional.

Lo que ocurre en un departamento, contagia al resto. No estamos aislados, somos parte de nueve departamentos que estamos trabajando en función de objetivos claros y precisos que es mejorar la vida de todos los bolivianos.