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Una inusual nevasca en la flamante primavera boreal, la cuarta en tres semanas en el este de Estados Unidos, provocó el miércoles la anulación de más de 2.500 vuelos solo en la región de Nueva York y cerró las escuelas.

En Nueva York, la ciudad más poblada del país con 8,5 millones de habitantes, tres cuartos de los vuelos fueron anulados en el aeropuerto de LaGuardia (896 vuelos) y en Newark (975), así como un 50% de los arribos y partidas en el aeropuerto internacional John F. Kennedy (674), según el sitio especializado FlightAware.com.

En el segundo día de la primavera, cientos de vuelos más fueron anulados en los aeropuertos de Filaldelfia, Pensilvania (473 vuelos), en los aeropuertos Reagan National y Dulles de Washington DC (598 vuelos), Baltimore (377) y Boston, en Massachusetts (405).

Unos 4.000 residentes de los edificios subsidiados por la ciudad de Nueva York no tenían electricidad, informaron las autoridades.

Las escuelas públicas y privadas de Nueva York cerraron sus puertas y la recolección de basura en la ciudad fue suspendida para que los camiones puedan esparcir sal por las calles y barrer la nieve.

La temperatura cayó a -1ºC, y se pronostican fuertes vientos en la región de hasta 72 km/h que podrían derribar árboles y causar apagones.

"La nevada más pesada caerá justo sobre la ciudad de Nueva York y sus alrededores", dijo el alcalde Bill de Blasio.

El alcalde urgió a los trabajadores a regresar más temprano que de costumbre a casa, ya que se espera que la nieve comience a acumularse más rápidamente en horas de la tarde, cayendo a un ritmo de 5 a 7,5 cm por hora hasta las 22:00, con fuertes ventiscas.

"La hora pico de la noche será muy, muy complicada. A veces será muy difícil ver algo si están en la calle", dijo De Blasio en una conferencia de prensa. "Si no tienen que salir esta noche, no lo hagan".

"Los vuelos son limitados en este momento. Estoy seguro de que eso empeorará al avanzar el día. Sospecho que habrá muy pocos vuelos al final de la jornada", añadió.

El servicio nacional de meteorología, que alertó de la posibilidad de inundaciones en la costa, sobre todo en Boston (Massachusetts, noreste), prevé que la nieve siga cayendo durante la noche del miércoles al jueves.

El metro operaba no obstante normalmente en la mañana, aunque la mayoría de los trenes que conectan la ciudad con los suburbios y los ferries restringieron sus servicios.

En Washington DC se esperan capas de nieve de entre siete y 20 cm. Las escuelas y los edificios gubernamentales cerraron, aunque el Congreso permanece abierto en medio de intensas negociaciones para alcanzar un acuerdo sobre el presupuesto y evitar el cierre del gobierno federal.