Escucha esta nota aquí

Los equipos de salvamento rescataron a un anciano de 101 años vivo de las ruinas de su casa, una semana después del sismo que ha dejado al menos 7.250 muertos, aunque el balance definitivo será "mucho más alto", según el gobierno.

Los milagrosos rescates tantos días después del temblor arrojan algo de esperanza en un país devastado por la catástrofe. El último balance del Centro de Operaciones de Emergencia nepalí es de 7.250 fallecidos y 14.000 heridos, si bien el ministro de Finanzas, Ram Sharan Mahat, advirtió de que el balance final será "mucho más alto".

"Hay pueblos a los que todavía no hemos podido llegar, pero sabemos que todas las casas han sido destruidas", explicó.
Además, más de un centenar de personas murieron también víctimas de la catástrofe en China e India. Ayer, la policía anunció el rescate de más de 50 cuerpos, incluyendo seis de ciudadanos extranjeros, en la zona de senderismo de Langtang, donde se teme que otros 100 turistas extranjeros sigan atrapados.

"Nuestra prioridad era rescatar a los supervivientes. Rescatamos a unas 350 personas, aproximadamente la mitad eran turistas o guías", señaló Uddav Prasad Bhattarai, jefe de la policía del distrito de Rasuwa, al norte de Katmandú. Los esfuerzos se concentran especialmente en las poblaciones más apartadas, en las regiones más afectadas por el sismo, alrededor del epicentro, a 70 kilómetros de la capital.

Aviación de EEUU
Las labores de ayuda humanitaria recibieron un impulso ayer con la llegada de un avión Air Force C-17 y cuatro aeronaves militares Ospreys estadounidenses a Katmandú. "La diferencia será inmediata", aseguró el general Paul Kennedy.

"Tenemos equipos de búsqueda y rescate listos para partir a áreas remotas, suministros y refugios. La mayoría de la gente no entiende que los refugios son la necesidad más urgente. Mañana por la mañana llevaremos estas cosas", añadió.

Sin embargo, aunque la ayuda iba llegando, las oenegés y la ONU denunciaron la lentitud de los trámites impuestos por el gobierno nepalí para hacerla llegar a quienes la necesitan.

"Me preocupa oír que las aduanas se toman tanto tiempo" para aceptar los paquetes de ayuda, declaró la jefa de las operaciones humanitarias de la ONU, Valerie Amos y precisó que le había pedido al primer ministro, Sushil Koirala, que aligerara el papeleo administrativo.

"Los hospitales están desbordados, el agua escasea, todavía quedan cuerpos atrapados y la gente sigue durmiendo fuera. Es el escenario perfecto para la proliferación de enfermedades", advirtió Rownad Khan, representante adjunto de Unicef