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Casa Taller es un colectivo cultural de la ciudad de La Paz que acaba de cumplir tres años de una labor dedicada a promover la música, y que tiene como una de sus principales premisas la formación de compositores, algo que no es tomado muy en cuenta en las distintas instituciones educativas que tienen una carrera de Música.

Sebastián Zuleta, Canela Palacios, Miguel Llanque y Lluvia Bustos son los que dirigen Casa Taller, ellos mismos son los docentes y creadores además de proyectos musicales nacidos en este colectivo, como Maleza Ensamble, Conjunto Muruqu y Zuleta Balvulard.

Los inicios
“Casa Taller nace de la necesidad de tener un lugar físico dónde trabajar y ensayar; y después, a nivel simbólico, un lugar en el cual podamos acumular nuestro trabajo, pues los cuatro hacíamos cosas de manera dispersa.

Hacer cada presentación supone siempre un gran esfuerzo; entonces, se hacía eso y luego quedaba en nada”, explicó Llanque, ganador el año pasado del Encuentro de Música Nueva de Santa Cruz.

“Cuando comenzamos a armar Casa Taller había varias ramas de interés, la más visible era la de la educación”, agregó Zuleta.

Es así que empiezan a ofrecer talleres de composición que duraban seis meses.

“Miguel y Sebastián daban talleres de composición cortos en los que se esforzaban al máximo para obtener un buen resultado, pero el tiempo no ayudaba para que gente sin formación alcance cierto nivel. Mucha gente desertaba, no porque no le interesaba sino porque era muy difícil en esas condiciones”, indicó Palacios, que después se les unió con Lluvia Bustos.

Es así que después de hacer sondeos con alumnos que participaron de los talleres, replantean las cosas y deciden estructurar los cursos de una manera diferente, y este año inician la Escuela de Composición, que tiene una duración de dos años, y que ha tenido una buena respuesta de participantes.

A comienzos de esta gestión hicieron un curso de nivelación previo durante dos meses, que tuvo como 50 personas. El grupo que entró al primer módulo fue de 25, entre activos y oyentes. Al final de este módulo ha quedado un grupo más reducido, de 12 personas. “Creo que ahora sí está el grupo que se va a quedar, que tiene todas las condiciones, de tiempo y capacidades para seguir a todo el curso”, mencionó Zuleta.

Necesidad de interlocutores

Casa Taller es autosustentable, se mantiene con el cobro de entradas por las actividades que realizan. Pero como parte del trabajo de este año quieren llevar compositores de renombre para que compartan sus experiencias a los estudiantes, el primero de ellos será el maestro Alberto Villalpando, en diciembre, luego irán músicos extranjeros.

Para poder paliar estos gastos iniciarán una campaña de crowdfunding (micromecenazgo) en los próximos meses.

“La razón por la que iniciamos este taller de dos años es porque hay una necesidad de compositores, y también hay una necesidad nuestra de tener más interlocutores, es decir, estamos nosotros y también hay gente que hace música contemporánea, pero el medio es muy pequeño”, señaló Palacios.

Por ahora no saben si al finalizar la Escuela de Composición ofrecerá otro curso similar. “Nuestra idea era -que ha sido la experiencia de los cuatro en nuestros estudios- por lo menos formar un grupo, una generación. Nosotros hemos salido de una carrera (Música en la Universdid Católica de La Paz) es decir, somos una generación, y de alguna manera eso me parece que ha servido de algo, hemos hecho esto, y esperemos que de aquí surja algo también”, concluyó Palacios