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Poner un pie en Buenos Aires implica hacer una visita prácticamente obligada a Puerto Madero. Se trata de un exclusivo centro residencial, gastronómico y de negocios que tiene muchos rincones para seducir al visitante.

Comer un asado que le haga honor a la carne argentina o degustar una pasta con el auténtico sabor de Italia es posible allí, entre edificios de ladrillo visto que fueron remozados para rescatarlos del pasado en el que sirvieron de almacenes para las cargas que llegaban al puerto.

Se trata de una extensa zona que tiene su área peatonal con una hermosa vista al Río de la Plata, que permite transitar a pie o en bicicleta y simplemente relajarse. En el trayecto se ven muchas parejas de enamorados, turistas y estudiantes (ahí está la universidad Católica de Argentina) y a la hora de comer, los aromas de las cocinas se entremezclan con una variada oferta de sushi, asado y pastas, incluyendo la comida rápida de McDonald’s y Burger King.

Si toma un taxi, lo primero que su conductor le dirá es que Puerto Madero es el barrio más joven de la ciudad que atrae mucho para salir de noche, cuando sus luces se prenden y los edificios se reflejan en el agua.
Sin lugar a dudas, este acogedor lugar ofrece un turismo receptivo y selectivo al que puede acceder un estrato social de gran poder adquisitivo.

Con una historia joven
Por el tamaño creciente de los buques de carga que transitaban por ahí entre 1911 y 1930 se tuvo que construir un puerto nuevo en su reemplazo, por lo que el área que ahora es Puerto Madero quedó abandonada durante más de 50 años. En 1989 se decidió rescatar esta vieja zona portuaria para integrar la ciudad al río. Así se emprendió la recuperación de 170 hectáreas para viviendas y espacio público.

Ahora este barrio tiene una hermosa alameda y calles que rinden homenaje a mujeres destacadas de la historia argentina. Posee cerca de siete mil vecinos y a la zona se la considera como un barrio casi privado habitado por nuevos ricos.
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Deporte sobre el agua. En el Yatch Club hay servicios de amarras, cursos y alquiler de remo y kayak. Se puede tomar un breve curso y recibir así la autorización para circular solo. También hay circuitos de competición para conocedores.

Deporte sobre el agua. En el Yatch Club hay servicios de amarras, cursos y alquiler de remo y kayak. Se puede tomar un breve curso y recibir así la autorización para circular solo. También hay circuitos de competición para conocedores.

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Dónde ir
Apenas recorridas unas cuantas cuadras, destaca por sus dimensiones, el buque museo Fragata Sarmiento, anclado en el Dique 3. Fue uno de los buques-escuela de la Armada. Se construyó en Inglaterra en 1898 por encargo del Gobierno argentino, hizo 39 viajes a través de todos los mares del mundo y hoy es visitado especialmente por turistas y estudiantes de colegio. Ahí es parada obligatoria de fotos.

Otra parada la puede hacer en Colección Fortabat, inaugurado en 2008 en el Dique 4, un museo de edificio modernista que exhibe la colección privada de Amalia Lacroze de Fortabat. La entrada cuesta $us 20 o $us 10 para estudiantes y, además de sus cuatro pisos de arte, tiene un café donde hacer un alto y tomar algo rico antes o después del paseo cultural.

El visitante también podrá conocer el casino a pocas cuadras, un exclusivo club náutico y todo un rosario de restaurantes para poner a prueba el apetito,

Buque-museo. Se puede visitar su cubierta e interior de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y sábados y domingos de 9:00 a 20:00. La entrada tiene un costo de $us 2 y los menores de 5 años no pagan.

Buque-museo. Se puede visitar su cubierta e interior de lunes a viernes de 9:00 a 20:00 y sábados y domingos de 9:00 a 20:00. La entrada tiene un costo de $us 2 y los menores de 5 años no pagan.