Opinión

Hace 32 años, asesinaron a don Noel Kempff

El Deber 5/9/2018 04:00

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Un día como hoy, hace 32 años, el narcotráfico daba un golpe certero al país, a la buena fe de los ciudadanos, a la riqueza ambiental de Bolivia. Un 5 de septiembre de 1986, era asesinado el profesor Noel Kempff Mercado, uno de los referentes nacionales en materia de investigación sobre recursos naturales.

Hace 32 años, el narcotráfico había logrado penetrar las estructuras sociales, económicas y políticas del país. Los traficantes tenían carta de ciudadanía y ostentaban sus lujos mal habidos por todas partes. Las plantaciones de coca se expandían y las pozas de maceración de cocaína amenazaban las áreas protegidas. Eso fue lo que ocurrió en la serranía de Huanchaca, cuando los cuidantes de la factoría de droga dispararon contra el avión que transportaba a la misión de investigadores, liderada por Noel Kempff Mercado.

Pocos meses antes, el connotado biólogo había sido admitido en la Academia Nacional de Ciencias, donde dio un discurso realista y premonitorio respecto de las amenazas a nuestros parques nacionales. Reflexionaba sobre lo privilegiados que somos al tener tanta riqueza de recursos naturales y advertía sobre el mal uso que se hacía de ella. Anticipaba que esa forma de relacionarse con el medioambiente desencadenaría funestas consecuencias como la erosión de los suelos, la pérdida de tierras de cultivo y la extinción de especies forestales y animales.

Kempff solo pedía políticas estatales e institucionales que permitan un desarrollo armónico, planes integrados para conservar la riqueza natural. No le hicieron caso entonces y las consecuencias ya se pueden ver: millones de hectáreas de bosques perdidas; tala indiscriminada para expandir la frontera agrícola o para urbanizar extensas zonas en todo el departamento, etc. Las áreas protegidas ya no son protegidas, incluso se han hallado cultivos de coca (altamente dañinos para el suelo) y hasta pozas de maceración dentro de alguno, como el Tipnis.

Además, el narcotráfico vuelve a campearse en las ciudades. No solo con el consumo de estupefacientes por parte de los jóvenes y hasta niños, sino también porque cada tanto hay noticias de crímenes que tienen características de ajuste de cuentas o porque hay extranjeros y nacionales dedicados al narcotráfico, aunque el Gobierno aún quiere llamarlos emisarios.

Hace 32 años, la muerte de don Noel fue un sacudón que permitió tomar conciencia de todas esas realidades. Que no sea necesaria otra muerte, otro golpe al corazón de la sociedad para que comencemos a actuar. Urge que haya tolerancia cero para los traficantes de parte de la ciudadanía; que el Gobierno impida la existencia de zonas donde no hay Estado; que el crimen organizado no penetre más en el tejido social.

Se trata de una responsabilidad en la que no alcanza con criticar al otro, sino que cada quien y desde su ámbito, debemos ser capaces de actuar para evitar situaciones tan críticas y dramáticas como las que viven países como México.