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"Nos vamos a Estados Unidos, güerita", dijo Rivera, el muralista mexicano de ideología socialista, a su esposa, la pintora Frida Kahlo, al iniciar un periplo que acabó en "idilio" con la cultura estadounidense y que se muestra en una exposición en Ciudad de México.

Diego y Frida se embarcaron rumbo a California en 1930 para que él pintara un mural en la escuela de Bellas Artes de San Francisco por 2.500 dólares de aquella época. "La suma más alta que se ha ofrecido hasta entonces por pintar paredes", diría después un sarcástico Rivera, según revela la exposición. 

Las experiencias de los dos periodos que ambos vivieron en Estados Unidos en las décadas de 1930 y 1940 forman parte de la exposición "Diego Pop, Frida Pop", montada en un céntrico barrio de la capital mexicana.

En Estados Unidos, Rivera (1886-1957) pintó sus famosos murales industriales de Detroit, que él consideraba su "obra maestra" y de los cuales hay una réplica a escala en la exposición de México.

Una fotografía de la elegante pareja de tamaño real forma parte de la exposición, compuesta también por imágenes de murales y pinturas hechos por ambos en Estados Unidos.

En ese país, acaba el idilio cuando el muralista se empeñó en incluir a Vladimir Lenin en un mural que le encargó John D. Rockefeller, según la agencia de noticias AFP.